El proceso se encuentra estancado. En el pueblo paceño recuerdan los ataques de la Policía ocurridos los días 7 y 8 de mayo de 2010. Dos personas murieron. Los vecinos no superan el dolor, pero el caso está por extinguirse.
La Policía atacó a los estudiantes del Instituto Técnico que exigían una universidad. Foto: Archivo
EL DEBER, Bolivia.
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Han pasado tres años del ‘mayo negro’, como fue bautizado por los lugareños de Caranavi, después de que cientos de policías irrumpieran en la población paceña los días 7 y 8 de mayo de 2010 con la orden de debilitar la furia del pueblo que exigía más desarrollo, pero que dejó como resultado dos jóvenes muertos, 21 heridos y más de 40 detenidos.
Para las familias de esos muchachos es como si el tiempo se hubiera detenido. La novia de una de las víctimas no aguantó más y se suicidó. Pero en los estrados judiciales el tiempo voló. Tanto que ahora ya se habla de la prescripción del caso. La madre de una de las víctimas se animó a hablar por primera vez tras tres años.
Fidel Mario Hernani (19) y David Calizaya Mamani (17) fallecieron durante la intervención policial que nadie sabe por qué llegó casi hasta el centro del pueblo, de unos 15.000 habitantes. La furia que sienten muchos lugareños es muchas veces acallada por el temor a las amenazas de gente vinculada, según ellos, con el Gobierno, al que culpan de la violenta represión.
Los hechos
Convencido por la Federación Agraria Provincial de Colonizadores de Caranavi (Fapcca) de que había que presionar para que el Gobierno eleve a rango de universidad su Instituto Superior Técnico Agroindustrial Caranavi (Istaic), donde estudiaba, Fidel llegó hasta la tranca de Turco Kala para evitar que la Policía desbloquee el camino que llevaba cercado varios días.
“Allí le dispararon en la sien izquierda. Eran las 18:45 del viernes 7 de mayo. Fue un proyectil 9 milímetros, según el informe de la forense, pero esa prueba ya no existe. Le produjo muerte cerebral por dos días antes de fallecer en La Paz. Me esperó para morirse, apenas lo tuve entre mis brazos. Las radiografías que sirven de prueba también están extraviadas”, contó compungido Mario Hernani, padre de Fidel.
Más tarde visitó el lugar donde cayó herido su hijo, a los pies de la tranca de salida de Caranavi (a unos dos kilómetros del pueblo), donde una cruz se erige rememorando ese asesinato; luego fue a la tumba. Allí no aguantó el dolor, se quebró y se echó a llorar desconsoladamente. Los recuerdos brotaban de su memoria.
“Testigos que se encontraban en el lugar vieron que el coronel Óscar Farfán salió de su camioneta e increpando a los policías por su cobardía les mostró cómo debían actuar. Alzó su arma corta y disparó contra mi hijo”, recordó.
Contactado por EL DEBER, Farfán negó su participación en Turco Kala, ya que, según el cuaderno de investigación, resultó herido a las 18:00 de ese viernes en la localidad de Chojlla y tuvo que ser evacuado a un hospital inmediatamente. “Yo no pude estar ahí porque estaba herido. Nunca llegué a ingresar con la tropa policial hasta Turco Kala”, expresó.
El padre de Fidel también sintió dolor al contar la historia de la enamorada de su hijo, Yéssika, que dos años después de la muerte de Fidel decidió acabar también con su vida por la tristeza de la pérdida.
El caso, que está siendo investigado por el Ministerio Público, no avanza. Según el abogado de las víctimas en Caranavi, Jorge Quiroz, el Gobierno busca que el proceso se extinga y no haya culpables.
Sin embargo, los demandantes aseguran que si las investigaciones no prosperan en Bolivia, el proceso será presentado en cortes internacionales. Sobre este caso está también la sombra de los exfuncionarios del Ministerio de Gobierno, ahora acusados de extorsión.
“Se han presentado muchos incidentes en el caso. Esto tiene la finalidad de obstaculizar el avance normal del proceso y llevarnos a cumplir los tres años para presentar sus incidentes de excepción, de extinción de la acción por el transcurso del tiempo”, dijo Quiroz.
Lamentó que para ese objetivo están colaborando el Ministerio Público, el Órgano Judicial “y también en su momento quienes estuvieron en el Ministerio de Gobierno, los abogados Dennis Rodas, Fernando Rivera y Boris Villegas”, ahora detenidos en la cárcel de Palmasola por delitos de extorsión. Cuando el caso fue denunciado al Ministerio Público, lo asumió el fiscal Isabelino Gómez, que de igual manera está detenido junto a los exfuncionarios del Gobierno por el caso de extorsión al estadounidense Jacob Ostreicher.
Una fuente policial, que evitó revelar su nombre, señaló que el cierre del caso fue definido políticamente tres meses después de que ocurrieron los hechos en Caranavi, cuando se asumió esa decisión durante una reunión en el Viceministerio de Régimen Interior (cuando la autoridad de ese despacho era Marcos Farfán), de la que participaron policías, funcionarios de Gobierno y los fiscales que llevaban el caso.
“Por eso es que cambian de fiscales y el caso no avanza. Así sucederá con cualquier fiscal. La idea es no manchar los antecedentes de Sacha Llorenti”, declaró. Los fiscales que llevan ahora el caso son Patricia Santos y Aldo Ortiz.
Recientemente el excomandante de la Policía Boliviana Óscar Nina presentó un incidente de nulidad de sus declaraciones, “contribuyendo a entorpecer la función judicial”, expresó Jorge Quiroz.
El principal dirigente de la Federación Agraria Provincial de Colonizadores de Caranavi, Luis Achu, lamentó que las investigaciones no avancen, aunque mantiene su apoyo al MAS. Pidió que se investigue a Sacha Llorenti, Fidel Surco y a David Quispe, que son apuntados como los responsables directos de esas muertes
Sin plata para cubrir la atención médica
Caranavi es una región agrícola de La Paz, ubicada en Yungas.
Ramiro Andrade, un joven de 23 años, que el 7 de mayo recibió un disparo en el estómago, relató que eran estudiantes del Instituto Superior Técnico Agroindustrial de Caranavi (Istaic) y querían que el instituto se convierta en universidad a nivel licenciatura. Era compañero con (Fidel) Hernani y salieron a resguardar el bloqueo.
“Me hirieron luego de matar a Fidel en la tranca de Turco Kala. Tuve que soportar cuatro operaciones para sobrevivir. En la primera intervención me sacaron un metro de mis intestinos porque fueron dañados por una bala. El disparo vino desde la Policía”, relató el joven.
Aseguró que permaneció internado durante un año. El año pasado fue sometido a su última operación. “El doctor que me atiende una vez al mes me llama ‘hombre de Cristal’, porque ya no puedo hacer ningún esfuerzo. Si como demasiado, me intoxico. Si me da el sol me arde el estómago”, dijo Andrade.
“La Federación Agraria Provincial de Colonizadores de Caranavi me consiguió un trabajo en la Alcaldía, que estoy a punto de dejar porque no puedo trabajar por mis heridas. Mi hermana tuvo que migrar a Brasil para reunir y enviar plata para mis curaciones. Mis padres vendieron sus terrenos para seguir pagando el tratamiento. No sé qué voy a hacer, porque es una situación difícil”.
Para saber
Los acusados
En Caranavi apuntan al exministro de Gobierno Sacha Llorenti, al entonces comandante de la Policía Boliviana Óscar Nina, al ex comandante departamental Ciro Óscar Farfán, al coronel Roberto Tórrez, excomandante del Distrito Policial 1 de La Paz; además del senador Fidel Surco y del diputado David Quispe.
Justificación
Para la intervención, el Gobierno se basó en que la movilización estaba siendo apoyada por Estados Unidos y por súbditos peruanos; sin embargo, hasta la fecha no se ha podido comprobar la acusación.
Anuncian movilizaciones
En la población de Caranavi anuncian movilizaciones para los días 7 y 8 de mayo, para exigir que se haga justicia en este caso.