En primer domingo de Cuaresma, Iglesia insta a vencer las tentaciones, entre ellas el deseo de poder


Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar de Santa Cruz, enumeró las principales tentaciones que alejan a los hombres del bien. También recordó los 462 años de fundación de Santa Cruz de la Sierra y felicitó a su gente

Mons. Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar  de Santa Cruz, desde la Catedral
Mons. Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar de Santa Cruz, desde la Catedral

Fuente: El Deber

La homilía de monseñor Estanislao Dowlaszewicz, obispo auxiliar de Santa Cruz, citó este domingo la lectura del santo evangelio según San Mateo (4, 1-11), sobre el relato de la tentación de Jesús en el desierto. Este capítulo de la Biblia enumera las principales tentaciones que enfrenta el hijo de Dios y permite «conocerse a sí mismo, a su interior y saber cómo el espíritu maligno, sugiriendo diversas clases de tentaciones, trata de alejar a la persona del bien, de la santidad, y de Dios mismo».

«El hecho de que este fragmento evangélico aparezca justo al comienzo de la Cuaresma no es casual e insignificante. Se puede decir que este texto es de alguna manera un programa de vida y de actuar para todo cristiano, también para mí. El Señor nos da la gracia de vivir de nuevo la Cuaresma, vale la pena detenerse un momento, pensar, reflexionar y meditar su Palabra», expresó monseñor Dowlaszewicz.



Al iniciar la homilía, desde la Catedral, el obispo auxiliar dio gracias a Dios por los 462 años de la fundación de Santa Cruz de la Sierra, por su historia, y «especialmente por la linda gente que vive en esta ciudad».

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El pasaje

Después de ayunar por 40 días, el Espíritu llevó a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. Allí, de acuerdo con San Mateo, enfrentó las tres principales tentaciones para el hombre, que debe elegir el camino que tomará.

«Cristo y satanás son dos figuras en las que está contenida la historia de vida de todo ser humano. Porque todos somos tentados y enfrentamos una elección: Cristo o satanás, el bien o el mal. Y hay que tomar una decisión y tomar partido», manifestó el religioso.

La primera tentación para Cristo y para cada persona es la tentación del pan, que «apunta a la tentación de consumir, de poseer«, entre ellos se encuentra la codicia y la sexualidad.

«El deseo de poseer cosas es parte de la naturaleza humana. Dios mismo le dijo al hombre que sometiera la tierra, que tuviera dominio sobre la creación. Sin embargo, este reinado no significa poder absoluto en beneficio de uno mismo, sino más bien cuidado del mundo, que es don de Dios. El deseo de poseer nunca puede ser satisfecho ‘a cualquier precio'», resaltó.

Otra prueba fue la tentación del poder, el dominio, el gobernar, que es mucho más importante porque afecta la relación con otras personas. Satanás ofreció a Jesús la posición de gobernante de los reinos terrenales y «sentir su poder».

Para el obispo, hoy en día, esta tentación se manifiesta al sentir «el terrible deseo de dominar y la convicción de que los débiles, los pequeños, los desconectados, los incapaces de defenderse, deben convertirse en víctimas de fuerzas más fuertes».

La última y más peligrosa, según se detalló este domingo en la Catedral, es la de «pedirle a Dios que haga nuestra voluntad«.

«A veces uno se ofende con el Señor, le exige que cumpla sus caprichos, lo pone a prueba, lo exhorta a asegurar su éxito y evitarle problemas», resalta.

«‘Si eres Dios, muéstralo … si no cumples con mi pedido, entonces… oré y no me oíste… no hiciste mi voluntad, entonces… no existes. Y como no existes, significa que lo sé, que es mejor para mí, no tengo que tenerte en cuenta, todo depende de mí. Haré lo que me dé la gana'», ejemplifica.

Finalmente, el monseñor cerró la homilía dominical citando a San Agustín. «Que la Cuaresma se convierta para nosotros en el tiempo de la victoria, el tiempo de la salvación y el tiempo de la liberación de lo más peligroso, que es nuestra propia esclavitud. Durante este tiempo pongamos a Dios en nuestra vida en su lugar que le corresponde y todo lo demás estará en su lugar», concluyó.

Fuente: El Deber