¿Crisis económica y financiera? El sentido común te da la respuesta


 

De nuevo el país se nos está muriendo, está en una fase terminal y no tiene especialistas que nos puedan indicar la receta adecuada para que el país se levante y genere expectativa positiva a sus dolientes ciudadanos, que ven una inoperancia y mediocridad de parte de los para financistas que tienen a su cargo al enfermo.



Un “para financista” serían aquellos tal cual los paramédicos, que tienen un nivel de técnico profesional en la atención de emergencias, y que forman parte de un equipo que atienden emergencias en crisis económicas y trauma en el ambiente financiero del país, es decir, antes de llegar a cualquier estado crítico de colapso.  Tal como lo hizo el Dr. Víctor Paz Estensoro y su receta del 21060 en la década de los 80.

¿Cuál es la causa principal para que Bolivia tenga una crisis financiera y económica? Es lo que se pregunta la ciudadanía, ya que ante la falta de reservas en efectivo de dólares y la aprobación del Banco Central que dispone de una exención temporal del encaje legal para que los bancos dispongan de más dólares, el diagnóstico de la enfermedad se traduce en “YESQUERA ESTATAL Y GUBERNAMENTAL”

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La crisis financiera y económica de Bolivia puede tener varias causas, y es importante tener en cuenta que cualquier análisis debe considerar los factores políticos, económicos y sociales del país. Y no pasa por la gestión de Añez y la corrupción de 9 meses de su gobierno a causa un fraude electoral que para los masistas es un Golpe De Estado.

Una de las principales causas de la crisis financiera y económica en Bolivia ha sido la caída de los precios del petróleo y los minerales, que son dos de los principales productos de exportación del país. Bolivia ha dependido históricamente de la exportación de recursos naturales, y la disminución de los precios de estos recursos ha tenido un impacto significativo en la economía del país. Pero también, es la falta de desatención al sector privado, productor de los productos no tradicionales que actualmente son los que más divisas están trayendo al país.

Además, la crisis política que viene afectando a Bolivia en los últimos años también ha contribuido a la crisis económica. La inestabilidad política y las tensiones sociales siempre generan incertidumbre y desconfianza en los mercados, lo que puede llevar a una disminución de la inversión y del crecimiento económico. El déficit público es también preocupante, hay del bueno y del malo. El déficit por gasto corriente es el malo y el déficit por inversiones es el bueno, dicen los analistas, pero hemos visto que una buena parte de esa inversión no retorna; por lo tanto, esa distinción entre bueno y malo no funciona.

Otras posibles causas de la crisis financiera y económica de Bolivia incluyen la falta de diversificación económica, la ineficiencia en la gestión pública, la corrupción, la falta de infraestructura adecuada y la baja productividad de algunas industrias estatales que son deficitarias y que se las mantiene únicamente por el tema social político partidista.

¿Cuál sería la cantidad de empleados públicos para atender la demanda de la población de un país de 12 millones de habitantes? Sería la pregunta adecuada y de esa manera conocer una parte importante del despilfarro monetario que hace el gobierno central que provoca un déficit fiscal que influye en la crisis económica. Y según el INE se tiene un personal de servidores que alcanza los 512 mil funcionarios. O sea, una persona para atender 23 personas promedio mes, tomando en cuenta de que somos 12 millones de habitantes… ¿eficiencia??, ¿gasto absurdo?? O, ¿simplemente politiquería barata??

Sabemos bien, que la cantidad de empleados públicos necesarios para atender la demanda de la población de un país depende de varios factores, como la estructura del gobierno, los servicios públicos que se proporcionan, el tamaño de la población y las necesidades específicas de cada comunidad. Sin embargo, se puede decir que una forma de determinar la cantidad de empleados públicos necesarios es a través de estudios y análisis de la carga de trabajo, las demandas de los ciudadanos y los objetivos gubernamentales. Y si nos abocamos a estos tres puntos, en los gobiernos de Evo y de Arce Catacora, podemos señalar que nunca se hizo un análisis profesional de la carga de trabajo, las demandas de los ciudadanos son insatisfechas en la actualidad y el objetivo principal del gobierno, siempre fue centralizar como funcionarios públicos a todos aquellos seres serviles a un plan estratégico político partidario de movilización de masas, solo con la intención de hacer creer que cuentan con un respaldo mayoritario en las calles.

Mantener a los empleados públicos significa que el Estado boliviano debe destinar recursos para pagar salarios, beneficios y otros gastos asociados con la contratación de personal, lo que puede representar una parte significativa del presupuesto gubernamental. Además, el Estado también es responsable de proporcionar capacitación y desarrollo profesional, garantizar un ambiente laboral seguro y saludable, y cumplir con todas las leyes laborales y de empleo. Por lo tanto, mantener a los empleados públicos es una responsabilidad importante y costosa para el Estado boliviano y no debería ser un centro de empleo partidario.

Para que nos demos cuenta de la única realidad del porqué de la crisis actual, acudamos a la lógica que la experiencia de otros países y del nuestro nos muestra. Una crisis es un proceso de inversión excesiva y equivocada, durante 16 años se construyeron varios elefantes blancos a nivel nacional, con el único propósito de ganar suculentas coimas los servidores públicos masistas, por ende, es fácil ver en las calles a nuevos millonarios llamados clase media emergente. Si las inversiones hubieran sido ajustadas al ahorro y a la demanda de los ciudadanos, serían inversiones acertadas y no estaríamos en esta situación crítica.

Pero, ¿por qué se está produciendo esta crisis en el país? Seguro que actúan muchos factores, que además no son los mismos en todas las crisis: por ejemplo, en los años setenta y ochenta un factor muy importante fue el súbito encarecimiento del petróleo. Pero un factor que suele repetirse es el crédito barato, que tiene una doble consecuencia. Por un lado, anima la inversión, pero puede animarla en exceso y llevar a conclusiones equivocadas. Por otro lado, desanima el ahorro. En efecto, ¿para qué ahorrar si los tipos de interés son bajos? Más bien conviene consumir y endeudarse para comprar, por ejemplo, viviendas, que además suben de precio, con lo cual la inversión es segura y siempre podremos vender la vivienda en el futuro a un precio mayor que el que hemos pagado para comprarla. Todo esto lleva a un desajuste que al final estalla cuando se comprueba que la inversión ha sido excesiva y equivocada. Conviene recordar que la crisis no empieza cuando estalla; digamos, si la actual surgió a partir del 2015, cuando empiezan a bajar las reservas internacionales (¡a pesar de lo que nos decía el Gobierno!), eso quiere decir que se gestó antes, precisamente cuando se fueron realizando las inversiones que al final se vio que eran desacertadas.

La crisis puede acabar cuando se deje de manosear el futuro económico de los bolivianos a través del falso e ineficiente “Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo” que hace énfasis en resolver los problemas sociales dentro de una ideología socialista que busca socializar la pobreza y no así la riqueza. Se debería adoptar modelos eficientes y exitosos tal como es el cruceño actualmente. El modelo de desarrollo cruceño es uno de los fenómenos de transformación más importantes de Bolivia, dada su adaptación, resiliencia y participación a escala regional, su economía se distribuye en varios rubros como gastronómicos, textiles, espectáculos, bancarios, agroindustriales, turísticos, automovilísticos, etc. La ciudad presenta el índice de desarrollo humano más alto del país. Su crecimiento demográfico está entre los más rápidos de América. O sea, claramente es inclusivo y está lleno de oportunidades para cualquier ciudadano que quiera trabajar honestamente y superarse a nivel individual, pensando siempre en el futuro de su familia.

Mientras tanto, utilice el sentido común, querido lector, no hace falta ser un economista para darnos cuenta de que el país está jodido y qué jodidos estamos todos, parafraseando a Oscar Eid uno de los artífices del partido que nos llevó a la crisis de los 80. Bolivia se nos muere y los sicarios masistas se encargarán de darle el tiro de gracia.

Alberto De Oliva Maya