Es sabido que la Feria Exposición de Santa Cruz es un alarde del espíritu emprendedor y de la capacidad productiva de hombres y mujeres de estas llanuras. Que es el principal escaparate para que propios y extraños constaten que aquí, a pesar de los obstáculos, de la crisis, de los agoreros y de los desafectos, de los que gratuitamente nos tienen entre ojos, se hacen esfuerzos en serio por dejar atrás el rezago y avanzar hacia un mejor destino. Por eso, entre otras cosas, la Expocruz debe centrar su mayor interés en renovarse y superarse cada vez que abre sus puertas.
Pero ocurre que en los últimos años, como si fuera cuestión de vida o muerte, ha vuelto a ser aireada la polémica sobre si debe o no invitarse al jefe de Estado a la Expocruz, habida cuenta de lo tirante de las relaciones gubernamentales con la región y algunas de sus principales instituciones. Esta vez, todos los dardos parecen apuntar al presidente de la Cámara de Industria, Comercio y Turismo de Santa Cruz (Cainco) y a su directorio por haber formulado el anuncio de que don Evo Morales Ayma, merced a su investidura, recibirá el convite ferial. Las mayores expresiones de disgusto contra la Cainco y su titular han sido formuladas en el Día de la Tradición cruceña, que quedó marcada por el matiz de unas encendidas y hasta disparatadas alocuciones sobre el tema, como si fuera lo más trascendente o importante de aquella celebración. Entre lo disparatado figura eso de convocar y organizar grupos que salgan a marchar contra los ‘empresarios traidores’.
Al máximo representante empresarial cruceño también se lo acusa de haber “negociado la libertad de los cruceños” (¿?). Una asamblea cívica, a realizarse en las próximas horas, someterá a debate el asunto y podría emitir cuando menos un voto de repudio a los ‘traidores’ de Santa Cruz.
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La figura no es novedosa. Hace poco más de una década se pretendió encasillar a este medio de comunicación como ‘traidor’ de la región y ‘enemigo’ del cooperativismo por haber cuestionado, desde el interés informativo, la millonaria inversión de una cooperativa de servicio que entonces planteaba unas razonables dudas que nunca fueron aclaradas.
Para juzgar lealtades o traiciones está, en el fuero íntimo de las personas, la propia conciencia. O, en todo caso, las instancias que por ley les corresponda intervenir, según la naturaleza del hecho.
En la desafortunada circunstancia que deja entrever una seria fisura de la ‘institucionalidad’ cruceña y que ocupa estas consideraciones, es posible detectar, además, un penoso extravío de la sensatez que está en sintonía con los radicalismos y la intolerancia que estropean la democracia y los derechos de las personas. El mismo extravío que en una coyuntura nacional de gran complejidad nos ha hecho perder el norte como región, en ausencia de una interpretación cabal de los hechos, de los más idóneos liderazgos, de la mejor estrategia.
Y así nos va yendo… Es una enorme y preocupante pena.
Tres en uno
Labores y productos de la tierra
Las ferias productivas en distintos sitios del departamento exponen las bondades de la tierra y el trabajo. En el mes de Santa Cruz, las provincias y la capital siguen mostrando un valor agregado a sus productos, ofreciendo alternativas en este sector productivo. Aunque faltan políticas de incentivos para la exportación y nuevas formas de financiamiento para la industrialización de los mismos, surgen nuevas opciones y manos creativas que encuentran eco en el mercado nacional. Este aporte al departamento motiva el proceso de desarrollo de cada uno de los bolivianos de la región.
De todo y para todos
Las campañas electorales de la mayoría de los candidatos rumbo al 6 de diciembre se perfilan con timidez ante el electorado nacional. Algunos candidatos no pierden la oportunidad de levantar la voz, como si eso los elevara de categoría y así disputar los lugares de preferencia. Otros, más cautos, siguen oteando el horizonte esperando el momento para ingresar en la arena del debate, la polémica o el ofrecimiento de una propuesta creativa. El ciudadano parece hoy preferir la solución de sus urgencias y aún no le ofrece el clima propicio para la discusión de las ideas nuevas y las propuestas felices que saquen al país de las carencias y dé mayores esperanzas para un futuro mejor.
Santa Cruz, falta gente que te quiera
Los centros de abastecimiento siguen desde hace varios meses en el centro de la tormenta. Las autoridades municipales no han tenido la musculatura suficiente para ordenar semejante atropello al medio ambiente, la salud pública y el bienestar general. Los miles de comerciantes informales siguen haciendo lo que quieren, a tiempo de ir gestando un monstruo de siete cabezas que ya se está fagocitando hasta el entusiasmo de tener una ciudad ordenada, limpia y habitable.
Unos dicen que no tienen otro sitio y que la Alcaldía no les ofrece alternativas; otros observan los intereses económicos y el poder político que van creando para negociar con el próximo mandamás de turno y así seguir la fiesta. Mientras tanto, el ciudadano sigue trancado, estresado, contaminado y evitando respirar, sin tener alguien que vele por su calidad de vida. ¡Santa Cruz, falta más gente que te quiera!