Una mirada aymara al baile entre el BCB y el Tesoro


Fernando Untoja

Mientras el debate público se concentra en discursos y anuncios, en segundo plano el Banco Central y el Tesoro ejecutan un movimiento clave: refinanciar deuda para ganar oxígeno inmediato. Lo que a primera vista parece una operación técnica, en la práctica revela un baile delicado entre política fiscal y política monetaria, donde la independencia del Banco Central cede espacio para convertirse, una vez más, en el colchón financiero del Gobierno.



El refinanciamiento del Tesoro con el Banco Central no constituye un simple ajuste contable ni una operación neutral. En términos económicos, permite diferir el pago de deuda con el BCB, liberando recursos de caja en el corto plazo que el Tesoro utiliza para cubrir otras obligaciones inmediatas y sostener el gasto corriente del Estado. ¿Existe otra salida en esta coyuntura delicada?

Este mecanismo actúa como una forma de financiamiento monetario indirecto, en la medida en que sustituye una obligación exigible hoy por deuda de mayor plazo, trasladando el ajuste hacia el futuro. Si el Tesoro utiliza esos recursos —originalmente destinados al pago de deuda— para otros fines, como gasto corriente o cancelación de pasivos con el sector privado, puede generarse una expansión de la demanda agregada y, en consecuencia, presiones inflacionarias, especialmente si el Banco Central no esteriliza dichos efectos.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

En síntesis, la operación otorga alivio fiscal inmediato y estabilidad operativa de corto plazo, pero incrementa los riesgos monetarios y fiscales en el mediano plazo, al profundizar la dependencia del Tesoro respecto al financiamiento del Banco Central.