Tres décadas después de su última restauración comenzó hace un mes una profunda limpieza del “Juicio final” de Miguel Ángel, el espectacular fresco del maestro italiano en la Capilla Sixtina. Se trata de una de las obras más emblemáticas y visitadas del catolicismo, por lo que se necesitaba una manutención “extraordinaria”.

Son las 7 de la mañana cuando accedemos en exclusiva a la Capilla Sixtina. En la sala donde se celebran los cónclaves, un enorme andamio ha sido montado para que los técnicos limpien el colosal “Juicio final”, el imponente mural pintado por Miguel Ángel en el siglo XVI. Micrófono en mano, la directora de los Museos Vaticanos, Barbara Jatta, reitera que no se está restaurando el mural, sino apenas realizando una intervención “extraordinaria”.
Muchos visitantes y poca ventilación
RFI es uno de los primeros en acceder al sexto y séptimo piso del andamio, cubierto con una tela con la imagen del “Juicio final”. En el sexto piso, Paolo Violini, responsable de las restauraciones de pinturas en El Vaticano, reconoce que ha sido el aumento exponencial de los visitantes, unido a la poca ventilación de la sala, lo que ha creado la capa de salitre blanquecina que cubre la obra.

“Es una intervención de manutención extraordinaria necesaria por el velo blanquecino que afecta bastante a la visibilidad de la obra. Es un velo homogéneo, presente en toda la obra, causado por la condensación. Pero por suerte se quita fácilmente sin causar daños. Este velo está formado por lactato de calcio, que se forma por el ácido láctico, una sustancia de origen antrópico y proveniente de la respiración de los visitantes que llenan la capilla”, precisa Violini.
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“Un proceso natural”
En el séptimo piso, con el techo a pocos centímetros de nuestras cabezas, Fabrizio Biferali, curador del arte del Renacimiento en el Vaticano, explica en qué consiste la limpieza: “Usamos agua desionizada, agua destilada, y dos capas de papel japonés que se apoyan en la pared. Se dejan 30-40 segundos adheridas a la pared tras pasar por encima un pincel mojado y luego se retira. Así se va toda la suciedad. Es un proceso natural”, dice.

La directora de los Museos Vaticanos celebra que la capilla se pueda seguir visitando mientras se realiza la limpieza: “Esperemos poder desmontar el andamio sobre el ‘Juicio final’ para Semana Santa. Estamos trabajando para que el mural quede terminado y se pueda ver durante las celebraciones pascuales”, indica Barbara Jatta.
La última intervención en el “Juicio final” se produjo hace más de 30 años. Fue entonces cuando, no sin polémica, quedaron al descubierto los vivos colores utilizados por Miguel Ángel.