Facebook y la red X son las que más emplean, YouTube para videos largos e Instagram más para contenidos de tipo visual
Por Rodolfo Aliaga

Las redes sociales se han convertido en herramientas estratégicas para los gobiernos. Foto: Archivo
En los últimos años, las redes sociales se han consolidado como uno de los principales canales de comunicación de los gobiernos. Autoridades, instituciones públicas y voceros oficiales recurren cada vez más a estas plataformas digitales.
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Según analistas consultados por La Razón, las redes sociales ganaron protagonismo en la comunicación como tal y además por su fácil acceso para el emisor del mensaje, en este caso el Gobierno, como para el receptor.
Para el especialista en Comunicación Política y exdirector de la ADSIB (Agencia Para el Desarrollo de la Información en Bolivia), Manuel Mercado Gordillo, se posicionan como una nueva plaza pública donde hay sociedad.
“Ganan protagonismo Su fácil acceso, tanto para el emisor como para el receptor, lo económico de su manejo, su aparente capacidad de democratización de la comunicación y otras ventajas han ocasionado que los aparatos comunicacionales gubernamentales se encandilen con las redes sociales, sin advertir sus grandes riesgos”.
Además, Mercado apunta a que generan estados de opinión y propensiones sociales.
“Pero también la innegable capacidad de generar estados de opinión e incluso propensiones sociales profundas las han posicionado rápidamente como la nueva plaza pública donde se construye sociedad. Era inevitable su ascenso en la escala de importancia que le dan los gobiernos. A esto se suma la comodidad de poder dictar la agenda a través de un tweet o un video corto sin someterse al escrutinio del periodismo profesional”, acota el analista.
Redes sociales
A su turno, Martin Diaz Meave, publicista, estratega de comunicación política y docente boliviano con amplia trayectoria en el sector público y privado, indica que estos nuevos medios alcanzaron gran popularidad en la misma comunicación y los gobiernos debieran adaptarse a ella.
“Han ganado protagonismo en la comunicación como tal. La labor gubernamental en medios lo que debe hacer es adaptarse, algo que no ocurre por generación espontánea. Necesitas leer muy bien el entorno, estar actualizado en tendencias y en herramientas, saber reaccionar rápido y, obviamente, saber seguir la narrativa oficial”, puntualizó Diaz.
El gobierno de Rodrigo Paz Pereira tuvo una relación tensa con el manejo de las redes sociales, marcada por intentos de monitoreo estatal y acusaciones de control mediático.
De hecho, recibió críticas por contradicción política. Diversos sectores señalan que, mientras era senador en 2024, Paz denunciaba intentos del gobierno de Luis Arce de controlar el internet. Sin embargo, ya en el poder, impulso medidas similares, lo que ha generado rechazo público y algunas acusaciones.
En los últimos años, el uso de redes se convirtió en herramienta central para la comunicación política y la gestión pública. Durante la administración de Paz Pereira, esta tendencia se reflejó en una estrategia que priorizó las plataformas digitales como un canal directo para informar sobre las acciones de gobierno.
Ventajas
La principal ventaja es la aparente eliminación de la intermediación y la dependencia de los propietarios de los medios.
Según Mercado, las redes permiten a cualquier Gobierno emitir mensajes con inmediatez, a un costo económico muy reducido y con una muy elevada capacidad de segmentación tanto territorial como psicográfica (perfiles de comportamiento de la población). También existe la posibilidad de la bidireccionalidad que le permitiría al ciudadano contactarse directamente con el poder.
Mientras que Diaz considera que las redes llegan a un público igual o más amplio que los medios tradicionales. Sin embargo, ofrecen la posibilidad de hacer escucha social, de generar retroalimentación para los emisores de la comunicación gubernamental y de microsegmentar mensajes para audiencias específicas.

Conceptos
Desde la mirada de los especialistas, la comunicación gubernamental abarca varios conceptos para definirla.
Mercado considera que va más allá de una mera transmisión de información y su objetivo no tendría que ser la autopromoción, sino la rendición de cuentas y la construcción de consensos.
“Desde una necesaria perspectiva democrática, la comunicación gubernamental es mucho más que la mera transmisión de información oficial o una simple extensión de la comunicación electoral o de campaña; es el puente cívico entre el Estado y la ciudadanía. Su objetivo no debe ser la propaganda ni la autopromoción de los funcionarios (extremo en el que en Bolivia caemos con demasiada frecuencia), sino la rendición de cuentas, la construcción de consensos en torno a las políticas públicas y la garantía del derecho a la información”.
Por su parte, Martin Diaz Meave la cataloga como todo mensaje generado desde instancias públicas o de gobierno.
“Todo mensaje que se genera desde ámbitos públicos, de gobierno, ya sea desde las autoridades o sus portavoces designados”.
Entre las desventajas, Manuel Mercado apunta a la perdida de la agenda setting, una teoría de la comunicación que explica cómo los medios de comunicación influyen en los temas sobre los que piensa la sociedad.
El exdirector de la ADSIB sostiene que ha provocado una disrupción severa. Los medios tradicionales perdieron el monopolio de la «agenda setting» y deben compartirlo o cederlo a nuevos actores de este nuevo ecosistema mediático. Dice que actualmente muchos simplemente compiten en el terreno del clickbait, simplemente amplificando controversias y temas que nacen en redes.
Dato
Ve que ante esta crisis la comunicación oficial puede apoyarse en un periodismo serio, evitando pensar como simples influencers, y facilitarles jugar su rol original de curadores, verificadores y analistas de la información oficial.
“Muchos no diferencian la labor informativa de la sagacidad de hacer un meme, ni tampoco les importa: solo quieren ver crecer sus números”.
Considera que en las redes, una cuenta, una página, o un creador de contenido con cierto número de seguidores ya se dice un medio y publican contenido sin verificar, o con la intención de crecer en alcance, sin tomar responsabilidad alguna.
Para ambos analistas, el Gobierno debería, de cierta manera, otorgar espacios a los dos canales; es decir redes sociales y medios tradicionales de información.
Díaz reflexiona y dice que el desafío de la comunicación gubernamental en esta época es hacer una mezcla de medios adecuada, adaptando sus mensajes a distintas plataformas y formatos.
Por su lado, Mercado Gordillo está convencido que un gobierno democrático debería utilizar ambos, pero comprendiendo la naturaleza de cada uno.
Piensa que abandonar los medios tradicionales es ceder la plaza pública a la dictadura del algoritmo y evadir el diálogo real con la sociedad de un país.
La estrategia digital del Gobierno se apoya principalmente en páginas oficiales y cuentas institucionales en plataformas como Facebook, Twitter y YouTube. Estas redes permitieron publicar contenidos de manera constante y en tiempo real, con fotografías, videos y transmisiones en vivo.
La Razón hizo un seguimiento a la labor comunicacional del Gobierno. Facebook es la plataforma más utilizada junto a la red X, que se usa para mensajes breves, Youtube para videos largos e Instagram para contenidos visuales.

Tres redes
La estrategia digital del Gobierno de Rodrigo Paz se apoya principalmente en páginas oficiales y cuentas institucionales en plataformas como Facebook, X y la página de videos YouTube.
Estas redes permitieron publicar contenidos de manera constante y en tiempo real, con fotografías, videos y transmisiones en vivo de actividades oficiales.
Uno de los canales más populares es el Ministerio de Gobierno que acopia 657.817 seguidores en Facebook, X, TikTok, Youtube e Instagram. De hecho, abarca mayor popularidad en la red que fundó Mark Elliot Zuckerberg.
Otra página muy popular es el Ministerio de Economía y Finanzas, que suma 596.522 seguidores en las cinco redes sociales.
El gobierno de Rodrigo Paz Pereira impulsa una presencia institucional en redes sociales como parte de su estrategia de comunicación directa con la ciudadanía.
Una de las iniciativas más relevantes fue la creación de la “Oficina del Presidente Rodrigo Paz Pereira” en la red social X (antes Twitter), bajo el usuario @Ofiprebo. Esta cuenta fue presentada como un canal oficial para la difusión de comunicados, información institucional y el avance del proceso de transición de mando hacia su gobierno.
Además de esta oficina en X, el propio presidente Paz actualizó y potenció sus perfiles oficiales en otras redes sociales como YouTube e Instagram.
Estas cuentas oficiales del Presidente se lanzaron durante el mes de octubre del año pasado. A la fecha suman 33.803 seguidores entre las cinco redes soaciales.
La más popular es en X, que aglomera a unos 12.000 usuarios, seguida por TikTok con 8.947, Instagram (8.370) y Facebook (4.374). Por ahora, YouTube es la que tiene menos seguidores (112).

En el ecosistema digital, los bots se convierten en actores frecuentes en las redes, especialmente cuando se trata de difusión de mensajes, comentarios y posicionamiento de temas.
Según Google Analytics, Los bots son programas automáticos que generan contenido, comentan publicaciones y replican mensajes de manera repetitiva. En muchas ocasiones, son los primeros en reaccionar ante anuncios de instituciones, gobiernos o figuras públicas, creando la percepción de un alto nivel de interacción y apoyo en plataformas como Facebook, Twitter (X) o Instagram.
De hecho, los expertos consideran que estos programas pueden configurarse para publicar comentarios automáticos en posts específicos, repetir un mismo mensaje varias veces en distintos espacios y compartir contenido oficial o viral para amplificar su respectivo alcance.
Por ejemplo, cuando un gobierno lanza un comunicado a través de redes sociales, bots pueden ser los primeros en “responder” con comentarios favorables o críticas coordinadas, lo que influye en la percepción del público y en cómo otros usuarios reaccionan al mensaje.
Según Google, El uso de bots plantea desafíos importantes como la distorsión del debate público: pueden generar sensación de consenso o polémica artificial.
También la influencia en las tendencias y los temas de conversación: los algoritmos de las redes sociales suelen destacar contenido con mayor interacción, y los bots contribuyen a inflar esos números.
Además de la dificultad que surge para la fiscalización de contenidos. ya que es más complejo identificar qué interacciones son humanas y cuáles son automatizadas, especialmente en temas políticos o gubernamentales.
Fuente: La Razón
