El senador Branko Marinkovic cuestiona el rol de organizaciones sociales y respalda una norma que abre el mercado de tierras.
eju.tv / Video: Red América TV
Tras una marcha de sectores campesinos en Pando contra el proyecto de Ley 157, el senador de la Alianza Libre, Branko Marinkovic defendió este jueves dicha norma sobre la propiedad de la tierra y lanzó duras críticas contra las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y sectores que se oponen a su tratamiento, al afirmar que su propuesta busca liberar al campesinado y permitir su crecimiento económico.
El eje del planteamiento de Marinkovic gira en torno a lo que denomina una ‘libertad agraria’, en contraposición a los modelos tradicionales de organización de la tierra. “Yo no quiero hacer revolución agraria, yo quiero hacer libertad agraria. Que sea libre el campesino”, afirmó también en una entrevista brindada a radio Erbol, a propósito de los cuestionamientos de diferentes sectores a la propuesta de ley.
Según el asambleísta cruceño, la Ley 157, actualmente en debate, permitiría que pequeñas propiedades puedan ser comercializadas o utilizadas como garantía crediticia, lo que abriría nuevas oportunidades económicas para el sector rural. “Le estás abriendo el mundo”, ejemplificó, al explicar que un productor podría hipotecar su tierra para diversificar ingresos, como la compra de un camión.
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Marinkovic apuntó a las ONG por la marcha de campesinos en Pando, acusándolas de difundir información errónea sobre la Ley 157. “Es una marcha por una mala información de ciertas ONG que están confundiendo a los campesinos de Pando, a quienes la Ley no los afecta en nada. Así como tenemos derecho a adquirir un departamento o una casa a crédito, el campesino debe tener el mismo derecho de acceso a crédito barato”, puntualizó.
Marinkovic sostuvo que una mayor liberalización del acceso y uso de la tierra afectaría principalmente a estos actores. “Los únicos que se mueren son los vagos de las ONG”, afirmó. El legislador acusó a estas organizaciones de sostener un modelo que perpetúa la pobreza en el área rural. “Yo no quiero que el campesino sea pobre, yo quiero que crezca”, señaló a manera de marcar distancia con lo que considera una visión asistencialista.
Asimismo, rechazó cualquier intento de limitar el crecimiento económico del campesinado y aseguró que su propuesta apunta a ampliar las posibilidades de acumulación y desarrollo. “Que el campesino tenga 100, 200 o 1.000 hectáreas si le da la gana”, expresó. Además, cuestionó las formas comunitarias de gestión de la tierra por ser restrictivas. Según dijo, estos esquemas impiden superar economías de subsistencia y limitan el potencial productivo.