Autoridades destacaron en Montevideo un cambio de enfoque hacia la desarticulación de redes y el fortalecimiento institucional.

eju.tv / Video: Min. Interior Uruguay
En Montevideo, capital de la República Oriental de Uruguay, el Gobierno boliviano reafirmó su compromiso con la lucha contra el narcotráfico durante una reunión regional del Cono Sur organizada por la DEA, donde autoridades nacionales expusieron un nuevo enfoque orientado a desarticular estructuras criminales, fortalecer la cooperación internacional y consolidar la institucionalidad.
La delegación boliviana que participa en la 2.ª Reunión de Coordinación Regional de la División Cono Sur, organizada por la Administración de Control de Drogas (DEA), está encabezada por el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, y el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), coronel Frans William Cabrera.
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Durante su intervención, Justiniano destacó que Bolivia busca retomar un rol activo en el escenario internacional bajo el principio “Bolivia en el mundo, el mundo en Bolivia”, en el marco del liderazgo del presidente Rodrigo Paz. En ese sentido, afirmó: “Bolivia está de vuelta en la cooperación internacional, con decisión política, fortalecimiento institucional y resultados concretos en la lucha contra las estructuras del narcotráfico”.
El viceministro subrayó además el fortalecimiento de la institución policial, con énfasis en la mejora de la coordinación operativa y la implementación de pruebas de confiabilidad y controles internos, orientados a garantizar transparencia e integridad institucional.
Uno de los principales anuncios fue el cambio de enfoque en la estrategia antidroga. Según explicó, el país está dejando atrás un modelo centrado exclusivamente en incautaciones para avanzar hacia la identificación y captura de líderes del narcotráfico y la desarticulación de sus estructuras económicas y logísticas. Para ello, remarcó la necesidad de fortalecer el intercambio de inteligencia y la coordinación entre países.
Por su parte, Cabrera presentó los resultados operativos de la FELCN y destacó el impacto de las acciones de interdicción, así como la importancia de la cooperación regional. En ese contexto, mencionó casos relevantes como el de Marset y el de Douglas de Acevedo, como ejemplos de la necesidad de articulación internacional para evitar la reconfiguración de redes criminales.

Durante el encuentro, Bolivia también planteó la necesidad de abordar las causas estructurales del narcotráfico. Se informó que el país cuenta con aproximadamente 40.000 hectáreas de cultivos de coca y un potencial de producción cercano a 300 toneladas de cocaína, por lo que se proyecta erradicar al menos 10.000 hectáreas como parte de una estrategia integral.
Asimismo, Justiniano enfatizó la importancia de acompañar estas acciones con programas de desarrollo alternativo, prevención y rehabilitación, con el objetivo de reducir el impacto social y económico en las comunidades involucradas.
La participación boliviana en este espacio regional reafirma su apuesta por la cooperación internacional como eje central en la lucha contra el narcotráfico, bajo la premisa de que solo mediante acciones conjuntas será posible desarticular las redes criminales y evitar su reconstitución.