En Bolivia se contabilizan 40.000 hectáreas de coca. El Gobierno se trazó erradicar al menos 10.000 hectáreas

Viceministro Ernesto Justiniano en la 2.ª Reunión de Coordinación Regional de la División Cono Sur, organizada por la DEA.
Bolivia participa en Uruguay de la reunión del Cono Sur organizada por la estadounidense DEA, donde se habló de las actividades del narcotraficante Sebastián Marset. El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, participa de la cita y explicó que el caso Marset mostró la importancia de trabajar de manera coordinada para evitar la reconstrucción de estas redes delictivas.
“El caso de Sebastián Marset fue señalado como un ejemplo claro de cómo el crimen organizado opera sin fronteras y de por qué es fundamental actuar de manera coordinada para evitar la reconstitución de estas redes”, explicó en un post en Facebook sobre la primera jornada de la reunión regional.
Marset fue capturado en Santa Cruz el 13 de marzo, como resultado de un operativo de agentes de élite de la Policía. Poco después fue expulsado y entregado a agentes de la DEA, que lo llevaron a Estados Unidos, donde enfrenta un proceso penal.
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Mientras, en Bolivia se activó una investigación que desarticuló su estructura y logística, con la incautación de una flota de avionetas y vehículos de alta gama. Más de 15 personas fueron detenidas, la mayoría extranjeros vinculados con la seguridad del que fuera el narcotraficante más buscado por la DEA.
Se trata de la 2.ª Reunión de Coordinación Regional de la División Cono Sur, organizada por la Administración de Control de Drogas (DEA), donde estuvieron representadas no solo Bolivia, sino también Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Estados Unidos.
Justiniano destacó que Bolivia vuelve a participar de encuentros regionales de cooperación, “con resultados y con la firme voluntad de trabajar de manera coordinada”.
Durante el encuentro hubo coincidencia con la política boliviana de pasar de perseguir únicamente la droga a desarticular las estructuras del narcotráfico, sus economías ilícitas y sus redes logísticas. También —explicó— planteamos la necesidad de afectar la causa del problema, reducir cultivos de coca en zonas no autorizadas.
Datos actuales dan cuenta de alrededor de 40.000 hectáreas de coca. El Gobierno se trazó el desafío de avanzar hacia la erradicación de al menos 10.000 hectáreas este año, junto a desarrollo alternativo, prevención y rehabilitación, para ofrecer oportunidades reales a las comunidades cocaleras.
De la reunión regional también participa el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELC), Frans William Cabrera.