Tramos críticos como el Sillar y el sur del país vuelven a evidenciar fallas estructurales y costos económicos crecientes. Derrumbes en Tarija se suman a la vulnerabilidad de corredores estratégicos que conectan producción, exportaciones y abastecimiento interno
Por Juan Carlos Salinas

Fuente: El Deber
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reportó un deslizamiento en el tramo Tarija–Villa Montes, en el subtramo Entre Ríos–Palos Blancos, puntualmente en el sector Zapallar (Sereré). La entidad desplazó maquinaria pesada y personal técnico para restablecer la transitabilidad, en medio de una alerta por lluvias emitida por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).
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Aunque el paso no quedó totalmente interrumpido, se recomendó circular con extrema precaución. Este tipo de eventos, sin embargo, tienden a multiplicarse durante el periodo húmedo, generando cortes parciales o totales en distintos puntos del país.
Corredores estratégicos bajo presión
El problema trasciende a Tarija. Varias rutas estructurales del país presentan alta vulnerabilidad ante lluvias intensas:
- La Paz – Cochabamba (carretera nueva), especialmente en el Sillar, donde son recurrentes los derrumbes.
- Santa Cruz – Cochabamba, eje clave para el transporte de alimentos y carga pesada.
- Tarija – Villa Montes – Yacuiba, corredor estratégico para la conexión con Argentina y la actividad hidrocarburífera.
- Rutas hacia Beni y Pando, frecuentemente afectadas por inundaciones y aislamiento.
Estos tramos sostienen el flujo económico nacional, por lo que cualquier interrupción tiene efectos inmediatos.
Impacto directo en sectores productivos
Los cortes de ruta no solo representan un problema de transitabilidad, sino que golpean a la economía en múltiples frentes:
Agroindustria en riesgo
Santa Cruz, principal polo productivo del país, depende de carreteras expeditas para movilizar granos, carne y derivados. Los bloqueos o derrumbes elevan costos logísticos y pueden derivar en pérdidas por retrasos, especialmente en productos perecederos.
Presión sobre hidrocarburos
En el sur, particularmente en Tarija, la logística del sector gasífero requiere rutas estables para el transporte de equipos e insumos. Interrupciones afectan tiempos y costos operativos.
Transporte y comercio golpeados
El transporte pesado enfrenta desvíos, mayor consumo de combustible y tiempos más largos. En las ciudades, esto se traduce en incremento de precios y menor disponibilidad de productos.
Turismo afectado
Destinos en valles y el sur del país sufren cancelaciones y menor flujo de visitantes, afectando ingresos locales.
Un problema recurrente y estructural
Cada año se repite el mismo patrón: lluvias intensas, deslizamientos y respuestas de emergencia. Si bien la ABC despliega equipos de atención permanente, especialistas advierten que la solución no puede limitarse a la reacción.
Factores como la geografía montañosa, drenajes insuficientes, mantenimiento limitado y eventos climáticos más extremos están deteriorando la resiliencia de la red vial. La falta de inversiones sostenidas en prevención, estabilización de taludes y rediseño de tramos críticos agrava el escenario.
Más allá de la emergencia
Con la alerta de lluvias aún vigente, desde ABC recomiendan precaución a los conductores y seguimiento constante del estado de las vías. No obstante, el desafío es de fondo: garantizar la conectividad en un país donde el transporte terrestre es la principal columna del comercio interno.
La reiteración de derrumbes y cortes deja una conclusión clara: sin una red vial resiliente, cualquier extremo climático puede trasladarse rápidamente a la economía real, afectando producción, precios y abastecimiento.