La famosa frase atribuida a Abraham Lincoln: «Si tuviera seis horas para cortar un árbol, invertiría las primeras cuatro en afilar el hacha» enseña que para obtener el mejor resultado en el logro de un objetivo es fundamental centrarse en la optimización de la herramienta clave para ese fin.
Pues bien, si se quiere administrar la ciudad con eficiencia, eficacia y transparencia es preciso entender que el catastro es la herramienta fundamental para lograrlo. En este sentido corresponde afirmar que lo que el hacha es a un buen leñador, el catastro lo es a un buen alcalde.
Lamentablemente, en nuestro medio, el catastro es uno de los temas menos apreciado y ha sido el ‘talón de Aquiles’ en la construcción de Santa Cruz de la Sierra, no obstante que la práctica del registro catastral es tan antigua como los primeros asentamientos humanos. Su uso inicial como un mero instrumento para recaudar impuestos ha evolucionado para convertirse en la actualidad en la herramienta tecnológica imprescindible de planificación, gobernanza y gestión territorial al proveer una base de datos útil para múltiples fines. Tiene como propósito el registro oficial y actualizado de los bienes inmuebles de la ciudad. Constituye no sólo el inventario de la riqueza inmobiliaria de un municipio y el soporte de su sistema tributario, sino que es el banco de datos imprescindible para la elaboración de sus políticas económicas, sociales y urbanísticas utilizando la tecnología del Sistema de Información Geográfica, SIG.
Es muy importante puntualizar que el catastro es una institución de gobierno y por ningún motivo su administración debería ser delegada a terceros.
Resulta inaceptable que hasta ahora Santa Cruz de la Sierra siga atrasada en materia catastral y que carezca de un Catastro Multi-Finalitario como desde hace décadas lo tienen todas las ciudades organizadas del mundo. Más aún si recordamos que entre 2005 y 2014 el gobierno municipal ha gastado ingentes recursos públicos para modernizar el catastro existente mediante contratos leoninos con privados, donde la empresa se limitó a obtener información física satelital prescindiendo absolutamente de lograr la identificación de los titulares catastrales, los datos económicos y jurídicos del inmueble y otros de interés urbanístico que se obtienen mediante un censo catastral y su respectiva ficha técnica, la misma que debe ser estratégicamente elaborada para obtener un óptimo resultado.
Para apreciar en su verdadera magnitud el valor e impacto del Catastro Multifinalitario citaré algunas de su muchas aplicaciones y utilidades:
- Mejorar sustancialmente la recaudación del IPBI al tener el registro de la totalidad de los inmuebles del municipio, urbanos o rústicos con su titular catastral, independientemente del derecho propietario.
- Fortalecer la capacidad de gobernanza y autonomía municipal al identificar de manera precisa cada parcela del municipio y a su propietario o poseedor responsable en una base de datos propia sin depender del ente centralizado RUAT.
- Servir al contribuyente con equidad, justicia y eficiencia al tener datos reales del valor del suelo y mejoras, los cuales no pueden ser alterados o manipulados.
- Tener certeza en la proyección de la recaudación del IPBI para hacer planes y proyectos con financiación asegurada.
- Gestionar con transparencia el patrimonio inmobiliario municipal y los procesos de expropiación de inmuebles con una base de datos fidedigna y confiable evitando procesos fraudulentos con terrenos inexistentes o con sobreprecio.
- El catastro multifinalitario como sistema de información parcelaria es el mejor y más ágil sistema de archivo para la gestión del territorio municipal.
- Controlar los ‘lotes de engorde’ o suelo vacante que, además de afear la ciudad, son sitios oscuros y peligrosos para los vecinos al convertirse en guaridas de los delincuentes. Al mismo tiempo de impactar negativamente en la economía urbana porque no pagan impuestos ni servicios públicos. Con la base de datos del catastro se conocerá el nombre y domicilio del titular catastral para su control y sanción. También se podrá aplicar políticas tributarias que desincentiven el lote baldío.
- El catastro es la herramienta idónea para desconcentrar la administración de los distritos de la ciudad, dado que cada subalcaldía podrá contar con toda la información de su territorio para la atención de los distintos trámites administrativos como los certificados de uso de suelo y catastro, control de la edificación y otros según el grado de desconcentración que se quiera realizar.
- Administrar eficazmente los mercados municipales con la identificación precisa de los puestos comerciales y sus usufructuarios.
- Control y mantenimiento de la arborización urbana con el inventario de los árboles existentes en las vías y espacios públicos.
- Poner en práctica la contribución por mejoras urbanas. El urbanismo propone proyectos de obras de mejoramiento urbanístico que se realizan en forma conjunta con los propietarios o responsables de los inmuebles que se benefician por la ejecución de obras públicas que generan plusvalía a la propiedad inmueble. El catastro es la herramienta municipal para recuperar los costos de inversión.
- Con la base de datos digitalizada, la ortofoto y la imagen satelital, el gobierno municipal tendrá una cartografía digitalizada y precisa que represente la realidad del territorio de todo el municipio.
Estas utilidades y muchas más que sirven al urbanismo para construir la ciudad son las que a un clic ofrece el catastro multifinalitario. ¿Por qué se reclama recién ahora?, alguien opinará. Lo cierto es que en 2007, desde la Oficialía de Planificación con el Ing. Agrimensor Stello Cochamanidis y la Arq. María Fernanda Romero, expertos en catastro y en SIG, respectivamente, presentamos el proyecto para implementar el Catastro Multifinalitario, que a pesar de haber sido aprobado, fue objeto de una férrea oposición desde todos los sectores: privado, político y profesional, quienes antepusieron sus intereses al interés colectivo. Claro, como dice el viejo refrán ‘en río revuelto ganancia de pescadores’. Luego vendrían los ‘casos’ de las indemnizaciones a falsos dueños de parcelas en el zoológico y Viru Viru, entre los que hicieron noticia, aunque hubo muchos más, hasta llegar a cocinarse la gran estafa del mercado Mutualista que desnudó las precarias condiciones de los archivos municipales y la falta de un catastro eficiente.
Cabe esperar que los líderes sabiamente elegidos por el pueblo cruceño puedan implementar la herramienta catastral para la eficiente gestión de Santa Cruz de la Sierra y de igual manera Santa Cruz cuente con un catastro rural para que la Gobernación tome a su cargo la gestión, planificación y control del territorio departamental.
Ingrid Wichtendahl
Arquitecta urbanista
