En el sector de Senkata, Distrito 8 de El Alto, vecinos y trabajadores deben caminar varios kilómetros cargando mercadería, maletas, herramientas y maquinaria debido a los bloqueos que impiden el paso vehicular.
Fuente: Red Uno
Milen Saavedra
La crisis por los bloqueos de carreteras no da tregua a la ciudad de El Alto. En el estratégico sector de Senkata, perteneciente al Distrito 8, la situación se ha vuelto insostenible para cientos de ciudadanos que, tras 12 días de movilizaciones, se ven obligados a realizar travesías a pie para cumplir con sus obligaciones diarias.
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Lo que antes era un tramo de minutos en transporte público, hoy se ha convertido en una caminata de varios kilómetros. La imagen en la zona es desoladora: personas de todas las edades cargando bultos, mercadería y maletas bajo el sol, intentando sortear los promontorios de tierra y piedras que cortan el paso.
El calvario de los trabajadores
El sector de la construcción es uno de los más golpeados por la falta de transporte. Al no haber circulación de vehículos, los obreros y contratistas se han visto forzados a trasladar sus herramientas y maquinaria de tramo en tramo, cargándolas sobre sus propios hombros o en precarias carretillas.
«No hay paso. Tenemos que llevar todo a pie. Es pesado, pero ¿qué vamos a hacer? No hay de otra, hay que acostumbrarse aunque ya sean dos semanas así», relató con resignación un trabajador mientras trasladaba objetos pesados a través de uno de los puntos de bloqueo.
Un pedido desesperado de diálogo
El sentimiento de los vecinos en las urbanizaciones aledañas a la zona de Senkata es de asfixia. Los suministros básicos empiezan a escasear y el agotamiento físico por las largas caminatas está pasando factura a la población civil, que se siente atrapada en medio del conflicto.
Ante este panorama, ciudadanos y representantes vecinales han hecho un llamado público al Gobierno nacional para que instale mesas de diálogo inmediatas. El pedido es claro: una solución negociada que permita liberar las vías y devolver la normalidad a un distrito que vive del trabajo diario y que hoy se encuentra paralizado por la medida de presión.
