Quedó atrás el tiempo en que la sigla de la COB inspiraba respeto por ser una estructura sindical sólida que representaba la voz de mineros, fabriles, maestros y asalariados, o por hacer frente a las dictaduras. La actual dirigencia cobista se ha convertido en un instrumento funcional a intereses políticos, sin independencia, capacidad crítica o legitimidad social. Demostraciones de intimidación colectiva, marchas agresivas, uso indiscriminado de dinamitas, saqueos y ataques a oficinas públicas, han dejado de ser expresiones de protesta sindical porque nada tienen que ver con la defensa de los trabajadores.

Fuente: El Diario
Observando una evidente descomposición moral, política y sindical en la actual dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB), el analista político José Luis Bedregal aseguró que el ente matriz de los trabajadores pasó de inspirar respeto por su representación clara de la clase trabajadora, a ser un simple grupo de choque funcional y carente de capacidad crítica.
En criterio de Bedregal, quedó atrás el tiempo en que la sigla de la COB inspiraba respeto por ser una estructura sindical sólida que representaba la voz de mineros, fabriles, maestros y asalariados, o por hacer frente a las dictaduras, la explotación y la exclusión social.
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Asimismo, afirmó que nombres históricos como Juan Lechín Oquendo, Víctor López Arias, Óscar Salas Moya o Simón Reyes, entre otros, destacaron por estar vinculados a luchas profundas, ideológicas y sociales con las que se podía coincidir o discrepar, pero nadie podía negar que encarnaban una dirigencia con contenido político, con sentido histórico y con una conexión real con las necesidades del pueblo trabajador.
Según el especialista, muy distinta es la realidad de la actual dirigencia cobista, casi desaparecida y con una evidente descomposición moral, política y sindical, lo que le hace blanco de críticas y rechazo por parte de la ciudadanía.
“La COB ya no actúa como defensora de los trabajadores, se ha convertido en un instrumento funcional a los intereses del poder de turno. Subordinada al gobierno de Evo Morales y posteriormente al de Luis Arce, perdió independencia, capacidad crítica y legitimidad social. En las últimas semanas esa degradación ha alcanzado niveles alarmantes”, explicó Bedregal.
Además, haciendo referencia a las actuales movilizaciones impulsadas por sectores vinculados a la COB, el analista aseveró que demostraciones de intimidación colectiva como bloqueos violentos, marchas agresivas, uso indiscriminado de dinamitas, saqueos a pequeños negocios, ataques a oficinas públicas y daños a servicios esenciales como el teleférico, han dejado de ser expresiones de protesta sindical para convertirse en un repertorio que nada tiene que ver con la defensa de los trabajadores.
“¿Qué interés obrero se representa cuando se golpea a ciudadanos humildes que intentan llegar a sus fuentes laborales? ¿Qué reivindicación sindical existe detrás del asalto a un lustrador de zapatos, probablemente uno de los trabajadores más precarizados y olvidados del país? ¿Qué conciencia popular puede justificar el terror cotidiano generado por explosiones, amenazas y violencia callejera?”, cuestionó el analista, afirmando que este tipo de acciones no tiene nada que ver con el sindicalismo, sino con una degradación corporativa al servicio de una estrategia política de presión y desestabilización.
BLOQUEOS
Si se toma en cuenta que, en la Bolivia actual, más del 80% de la población económicamente activa sobrevive en la informalidad como comerciantes, transportistas, albañiles, gremiales, trabajadores independientes, artesanos o emprendedores, todos dependientes de un ingreso diario, cada día de bloqueo significa hambre, pérdida económica y desesperación.
Lo contrario ocurre con la dirigencia sindical que negocia cuotas de poder o defiende intereses políticos a través de medidas de presión que dejan a familias humildes sin la posibilidad de vender, producir o trabajar, además de provocar desabastecimiento de alimentos, incremento de precios, especulación y la ruptura de cadenas logísticas esenciales.
“La COB, en vez de interpelar, al por ahora extinto poder ‘masista’, por la destrucción de la economía boliviana, la falta de empleo formal, la precarización laboral o el colapso institucional, ha preferido convertirse en grupo de choque y escolta política de quienes profundizaron la crisis, actuando directamente alineados con la estrategia de confrontación impulsada por el entorno político de Evo Morales”, sostuvo.
En ese contexto, Bedregal recordó que la COB nació para defender a los trabajadores y luchar contra los abusos del poder, no para aterrorizar ciudadanos, encubrir vandalismo o extorsionar con fines políticos.
“Bolivia necesita reconstruir una representación sindical seria, moderna y auténticamente popular. Una dirigencia capaz de entender que el país cambió, que la estructura laboral ya no es la de los años cincuenta y que hoy el principal trabajador boliviano no es el asalariado, sino el ciudadano informal que sobrevive día a día sin estabilidad ni garantías”, finalizó.
Fuente: El Diario