Tras la designación de terroristas al PCC y Comando Vermelho por EEUU, Bolivia reafirma su estrategia de cooperación regional


“Para Bolivia, la implicancia es directa: la lucha antidroga debe mirar toda la cadena criminal, no solamente el cargamento final», afirmó el viceministro

El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano. Foto archivo

eju.tv

Estados Unidos declaró terroristas a las organizaciones delictivas de Brasil Comando Vermelho y Primer Comando de la Capital (PCC). El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, aseguró que esta calificación es una muestra más de la importancia de encarar la lucha contra el crimen organizado de forma regional y con la mirada puesta en toda la cadena delictiva.



El Departamento de Estado de EEUU designó al Comando Vermelho y al Primer Comando de la Capital (PCC) como Terroristas Globales Especialmente Designados (SDGT, por sus siglas en inglés) y tiene la intención de catalogar a ambos grupos como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés) a partir del 5 de junio.

“Esta decisión confirma una realidad que Bolivia no puede ignorar: el crimen organizado transnacional ya no puede ser visto solo como un problema policial o de incautación de droga”, consideró la autoridad, y añadió que estas organizaciones trascienden los Estados y tienen “capacidad financiera, logística, territorial y armada; cruzan fronteras, articulan rutas, lavan dinero, corrompen instituciones y generan violencia”.

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Brasil es un país vecino de Bolivia con una amplia frontera común. Recientemente fueron capturados en Santa Cruz los capos del PCC Gerson Palermo y Marco Roberto de Almeida, alias “Tuta”, como parte de una cooperación bilateral y regional impulsada por el gobierno del presidente Rodrigo Paz en el marco de una renovada política antidroga.

Tan pronto como llegó al poder, el mandatario restableció contactos con la DEA estadounidense —que había sido expulsada durante el gobierno del expresidente Evo Morales— y delineó una nueva estrategia que tiene como uno de sus ejes la cooperación y coordinación regional para desarticular toda la cadena que opera en torno a las organizaciones criminales.

“Para Bolivia, la implicancia es directa: la lucha antidroga debe mirar toda la cadena criminal, no solamente el cargamento final. Eso exige investigación, inteligencia, control territorial, cooperación internacional y persecución del financiamiento ilícito”, explicó Justiniano.

Asimismo, aseguró que el desafío es consolidar la estrategia operativa y de planificación para contar con “más capacidad real para golpear el dinero, la logística, las rutas, la protección y la articulación criminal”.

Según el Departamento de Estado de los Estados Unidos, el “CV y el PCC son dos de las organizaciones criminales más violentas de Brasil” y “juntas cuentan con miles de miembros y han orquestado brutales ataques contra policías, funcionarios públicos y civiles brasileños. Su influencia y redes ilícitas se extienden mucho más allá de las fronteras de Brasil, abarcando nuestra región y nuestro país”.