Fuente: https://www.dw.com
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el domingo (14.06.2026) su 80 cumpleaños disfrutando de un espectáculo de peleas de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, en un acto antes impensable, en el histórico jardín sur de la residencia presidencial, que pone de manifiesto su disposición de eclipsar la pompa de su cargo con su brutal estilo de política y los intereses comerciales de su familia.
En una escena sin precedentes que convirtió la residencia presidencial en una suerte de Coliseo romano, Trump salió del Despacho Oval junto al jefe de la poderosa competición Ultimate Fighting Championship (UFC), su amigo Dana White, y se dirigió hacia el gigantesco octágono donde la estrella española Ilia Topuria protagonizará la pelea estelar.
El mandatario saludó antes desde el histórico balcón Truman mientras sonaba el himno nacional y 12 aviones militares realizaban un estruendoso sobrevuelo sobre los jardines de la Casa Blanca.
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Trump ocupó entonces su lugar frente a la imponente jaula metálica bautizada como «La Garra», bajo un arco metálico de 28 metros de altura, más alto que el edificio residencial.
Los jardines de la Casa Blanca han acogido en el pasado conciertos y recitales, pero nunca habían sido escenario de un espectáculo de puñetazos, patadas y rostros ensangrentados como el que dejaron las peleas de esta disciplina, considerablemente más agresiva que la lucha libre.
Luchadores calentaron en el edificio Eisenhower
Los luchadores calentaron en un espacio del Edificio Ejecutivo Eisenhower, justo al lado, y salieron a sus peleas desde el interior de la Casa Blanca. El ruido del sistema de sonido rebotaba en la fachada del Balcón Truman de la Casa Blanca, haciendo vibrar las paredes de la mansión presidencial.
Más de 4.000 invitados cuidadosamente seleccionados asistían a las siete peleas del primer evento deportivo profesional celebrado jamás en la Casa Blanca.

Flanqueado por su esposa, Melania Trump, y por Dana White, Trump vio como el brasileño Diego Lopes noqueó al estadounidense Steve García en menos de tres minutos de esta disciplina de violencia descarnada.
Altos funcionarios de la administración y líderes republicanos asistieron a las peleas, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, el director del FBI Kash Patel y el presidente de la Cámara de Representantes Mike Johnson. El presidente polaco Karol Nawrocki también fue visto en la Casa Blanca.
Golpe y poder económico
Diecisiete meses después de comenzar su segundo mandato, Trump ha traspasado repetidamente los límites de la presidencia para captar la atención y proyectar fortaleza.
En marzo, Trump informó de la compra de hasta 50.000 dólares en acciones de TKO Group Holdings, la empresa matriz de la UFC que cotiza en bolsa. El circuito de artes marciales mixtas anunció que donaría 60 millones de dólares para sufragar los gastos del evento, pero ni la empresa ni la Casa Blanca han facilitado detalles sobre los acuerdos financieros.
La pelea fue anunciada como parte de las conmemoraciones por el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, aunque se hizo coincidir estratégicamente con el cumpleaños del mandatario, quien el año pasado celebró sus 79 años con un desfile militar.
«La gran mayoría de los estadounidenses no celebran los 250 años de Estados Unidos viendo una pelea de la UFC», declaró Dan Rayburn, analista independiente de streaming. «Se trata, en realidad, de un evento privado».
¿Conflicto de intereses?
Los subtítulos del evento, transmitido por Paramount+, fueron patrocinados por Trump Coin, las fichas de oro y plata con el perfil del presidente, vendidas por la familia Trump. World Liberty Financial, una empresa de criptomonedas respaldada por dos de los hijos del presidente y el hijo de su principal negociador diplomático, contribuyó al fondo de bonificaciones que se reparte entre los luchadores que impresionan a los directivos de la UFC.
Las entradas no se vendieron al público. La Casa Blanca reclutó personal militar para ocupar algunos de los 4000 asientos del estadio. El resto de las entradas fueron gestionadas por la administración Trump. UFC ofreció otras entradas a los invitados que pagaran más de un millón de dólares, según informó a Reuters una persona familiarizada con el asunto.
La Casa Blanca ha rechazado las acusaciones de conflicto de intereses y ha afirmado que la familia Trump gestiona los asuntos comerciales del presidente.
