Marco Peredo: “El fútbol nacional no cambió nada”


Directo, frontal y sin filtros, así es uno de los cruceños que buscó mejorar el funcionamiento del ente matriz del fútbol nacional. En dos oportunidades presidió la Federación Boliviana de Fútbol y se fue decepcionado

Marco Peredo: “El fútbol nacional no cambió nada”

Fuente: El Deber



Por Roy Alex Muguertegui T.

 

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Si hay una figura respetada dentro del fútbol boliviano, esa es la del abogado Marco Peredo, quien en su momento estuvo al frente de la Federación Boliviana de  Fútbol (FBF). Ejerció la presidencia en dos oportunidades.

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En su última etapa dirigencial decidió denunciar una serie de irregularidades que, según su postura, afectaban al fútbol nacional. Sin embargo, esas acciones lo dejaron prácticamente solo, sin el respaldo de varios de los dirigentes que en ese momento formaban parte de la estructura del balompié boliviano.

 ¿En qué cambió el fútbol nacional?

La verdad es que no cambió en nada. El fútbol no va a cambiar mientras siga la misma gente al frente. El otro día me decían que los estatutos son malos, pero no es una cuestión de estatutos. Mirá, vos le podés dar un Mercedes Benz a un chambón y lo va a chocar.

Los estatutos no tienen vida propia; son las personas las que manejan las instituciones. Hay dirigentes grandes que construyen instituciones y clubes grandes, y hay dirigentes chicos que hacen instituciones y clubes chicos. En definitiva, es la persona la que conduce la institución y la que le da su verdadera dimensión.

¿Se deben adecuar los estatutos de la FBF?

Mire, en primer lugar, existe una intromisión directa e ilegal de la Federación en los clubes. Los clubes son Asociaciones civiles sin fines de lucro, es decir, personas colectivas que organizan su estructura de acuerdo con lo que establece el Código Civil. Esta norma dispone que las asociaciones civiles sin fines de lucro se rigen por sus estatutos, su normativa interna y por lo que establece la ley, no lo que diga la Federación.

 ¿Qué dice la ley?

La ley establece que una asociación civil debe constituirse conforme al marco legal. Por ejemplo, se elabora un acta constitutiva, se aprueban los estatutos y se adopta un reglamento interno.

Todo ello conforma el marco normativo que regula el funcionamiento de la institución. En esos documentos se establece cómo se admite a los socios, cuáles son sus derechos y obligaciones, cómo se eligen los órganos de gobierno —la asamblea, el comité de fiscalización, el tribunal de honor, entre otros—, así como los fines y objetivos que la institución debe cumplir.

Los estatutos son los que dan vida jurídica a la entidad. Desde el momento en que son reconocidos por el órgano público competente, que en nuestro país es la Gobernación, la asociación adquiere personalidad jurídica y se rige por sus propias normas.

Por ello, otra asociación civil sin fines de lucro, como la Federación, no puede intervenir para decirle a un club cómo debe elegir a su directiva ni imponerle la forma en que debe organizar su gobierno interno.

 ¿Y si es así de claro, por qué los clubes no reaccionan?

Pregúnteselo a los dirigentes. No son tontos. Yo ya se lo dije a la gente de Blooming, que los clubes son de los socios. Las asociaciones civiles pertenecen a sus socios, no a terceros.

Lo que hay que hacer es devolverles ese poder. Y que no se enoje la gente de Oriente Petrolero, porque allí ocurre exactamente lo mismo.

Hoy, en la práctica, el club (Oriente) no decide plenamente su destino, porque la Federación termina imponiendo gente.

¿Y dónde queda el poder de los socios? Los verdaderos dueños del club. Ellos son quienes deben definir el futuro de su institución y elegir a sus órganos de gobierno: quién será su presidente, cómo se administrará el club y cómo se ejercerá la fiscalización. Nadie tiene por qué intervenir en esas decisiones, pero eso es lo que hace la Federación y los de Oriente se lo permiten.

 Pero ellos aducen que esto se rige por la FIFA y la Conmebol, y que por eso los clubes deben ser fiscalizados por la FBF.

Todo el que diga eso está mintiendo. En la Conmebol, cuando yo estaba allí, hubo problemas que me tocó vivir y me decían: “Marco, resolvelo”. La respuesta siempre fue la misma: “Nosotros de la Conmebol no nos metemos en los asuntos internos de las Federaciones”. Incluso, cuando presenté una denuncia, también la llevé a la Conmebol para que conocieran el caso. La respuesta fue clara: “Si hay que meter preso a alguien, métanlo. Ese es un problema que ustedes tienen que resolver”.

 Usted y un grupo de socios querían hacerse cargo de las divisiones menores de Blooming. ¿Qué pasó?

La propuesta era administrar las menores, pagar a los entrenadores y cubrir todos los gastos. No le iba a costar un solo peso a Blooming.

Queríamos manejar todas las categorías, desde la Academia, que era el equipo de Primera, hacia abajo. Empezamos a trabajar, a recolectar fondos y conseguir patrocinadores para que el club no tuviera que invertir nada. Sin embargo, cuando vendieron la Academia al señor Julio Novillo, nunca nos permitieron conocer la situación real.

Pedimos en reiteradas ocasiones un informe económico para establecer un punto de partida y saber desde dónde comenzábamos, pero jamás nos lo entregaron. Nos cansamos de solicitar esa información y, al final, uno termina levantando las manos y alejándose.

¿Qué pasó con los supuestos inversores que llegaron a Bloominhg?

No pasó nada. Un día me llamó un directivo del club para que revisara un contrato que, al final, fue un fracaso. Era ese famoso acuerdo con los supuestos inversores, que desde el principio me pareció un disparate.

Les dije que estaba mal planteado y que no iba a funcionar, no porque yo sea mago, sino porque la experiencia permite anticipar ciertas cosas. En realidad era un préstamo de 300.000 dólares que el club debía devolver.

Además, comprometían los ingresos de la Copa Sudamericana, cuando todavía no se había recibido un solo peso. También imponían condiciones  deportivas: nos obligaban a alinear cuatro jugadores extranjeros elegidos por ellos, ocho nacionales también designados por ellos y hasta el director técnico. Es decir, prácticamente ellos manejaban el club.

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Cuando les hice todas esas observaciones, el directivo me dijo que iba a hablar con ellos. Yo le respondí: “Con quienes ustedes llaman inversionistas”. Porque, entre comillas. Para mí no eran inversionistas, sino prestamistas.

¿Y qué pasó?

Pasó que el presidente de Blooming, Sebastián Peña me dijo: “Mire, doctor, usted no se puede meter con el directorio”.Yo le respondí: “¿Por qué?”. Y él contestó:”Porque el ingeniero Fernando Costa me ha dicho que, si usted se mete, me va a quitar el apoyo. Y usted no va a perjudicar en mi gestión”. ¿Qué tal esa banda? ¿Qué más podía hacer? Ahí se acabó todo. No me metí más. ¿Me entiende?

 Para usted, ¿está mal el fútbol boliviano y el sudamericano?

Nunca estuvo peor que ahora. El fútbol sudamericano también atraviesa una situación complicada, porque hay dirigentes que se perpetúan en los cargos. Ahí está el caso de Domínguez(Alejandro) en la Conmebol, Tapia (Claudio) en la AFA y aquí también (FBF).

Quienes antes de cumplir sus mandatos ya fueron reelegidos. ¿Sabe qué establece la Ley del Deporte? Que son dos gestiones de cuatro años y después no pueden volver a ser reelegidos. Nadie puede estar por encima de la ley. Eso debe aplicarse a todos los niveles.

En Bolivia son cuatro años de gestión y, si una persona se prorroga en el cargo, queda inhabilitada de por vida para ejercer una función dirigencial.

 ¿Y eso quién lo puede denunciar?

Cualquiera lo puede denunciar. Pero, ¿sabe qué? El problema es que no está tan encarrilado ni controlado como debería. Todos los presidentes y todas las asociaciones están prácticamente programados. Ninguna de las asociaciones debería permitir una reelección indefinida.

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Hay mucha complicidad. No, no puede ser. Es una complicidad que ya raya en algo preocupante. No sé cómo llamarlo, pero involucra a todos: a los clubes y también a las asociaciones. Ahí están todos los actores del fútbol.

 ¿Qué opinión le merece lo que pasa en la Asociación Cruceña de  Fútbol (ACF)?

En los últimos tiempos han tenido un presidente de quinta. Yo le tomo un examen como a un estudiante de primaria y no lo aprueba.

Es una verdadera lágrima ese hombre, y ahí está, como presidente. Los clubes dicen muchas cosas, pero son más falsos que un billete de tres dólares. Critican, se quejan, pero tampoco proponen candidatos. Nadie propone nada.

Ahí están todos renegando, pero nadie hace algo para cambiar la situación. ¿Me entiende? Yo no me meto porque lo único que hice fue involucrarme en el club donde están mis nietos y otros chicos más.