
Producción de miel. Foto: Cipca
Alrededor de 50 toneladas de miel permanecen almacenadas en centros de acopio del Chaco boliviano, mientras los productores enfrentan dificultades para comercializar su producción debido a la reducción de compras de la Empresa Boliviana de Alimentos (EBA), según informó Romer Muñoz, coordinador de la Federación Departamental de Apicultores y Meliponicultores de Santa Cruz (Fedapicruz).
Los productores analizaron la situación durante una asamblea en la región del Chaco, donde se expuso la preocupación por la acumulación de miel y la falta de respuesta de la empresa estatal encargada de la comercialización.
“La producción está ahí, el trabajo está hecho, pero lamentablemente la empresa estatal encargada de comercializar la miel de los productores no está funcionando”, señaló Muñoz a Canal Rural.
El dirigente afirmó que EBA mantiene deudas vencidas con productores y cuestionó que, según la información recibida por el sector, la empresa da prioridad a otras compañías, situación que afecta –según dijo– directamente los contratos de compra.
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“Le está dando prioridad a otras empresas y se están afectando contratos de manera directa. No sabemos por qué”, manifestó.
Miel
Los productores advierten que el problema puede agravarse en los próximos meses, debido a que se aproxima una nueva cosecha que podría sumar otras 50 toneladas o incluso más a la producción que actualmente permanece almacenada.
La preocupación del sector no se limita al espacio disponible para almacenar la miel. El principal impacto está en los ingresos de las familias que dependen de esta actividad.
Muñoz explicó que la producción apícola requiere respetar los ciclos naturales y que cada proceso puede tomar entre tres y seis meses. Por ello, cuando la miel ya cosechada permanece almacenada durante varios meses sin encontrar mercado, el productor puede pasar largos periodos sin recibir ingresos.
“Tener la miel estocada otros tres meses a seis meses significa que un productor se quede sin recibir ingresos por un año”, advirtió.
Para los apicultores, esta situación pone presión sobre una actividad que requiere inversión, trabajo constante y planificación de acuerdo con los ciclos de producción. A diferencia de otras actividades comerciales, la miel no puede producirse de manera inmediata para responder a una eventual demanda: depende de los tiempos naturales de las abejas y de las condiciones de cada temporada.
Salida comercial
Ante la acumulación de producto, Fedapicruz plantea la necesidad de encontrar una salida comercial que permita a los productores colocar la miel almacenada antes de que llegue la siguiente cosecha.
El sector considera urgente que se regularicen las compras y los compromisos pendientes con los apicultores para evitar que la acumulación de stock termine afectando la continuidad de la actividad.
La preocupación aumenta porque, si no se logra comercializar las 50 toneladas actualmente almacenadas, la llegada de una nueva cosecha podría incrementar aún más el volumen de miel sin comprador.
Para los productores del Chaco, el problema ya no es producir, sino encontrar un mercado que permita convertir meses de trabajo en ingresos para sus familias.
