El ministro de Defensa plantea una respuesta coordinada entre el Gobierno, gobernaciones y alcaldías ante la emergencia climática


Ernesto Justiniano sostuvo que la atención de la sequía y la preparación frente a los riesgos de El Niño requieren la participación de los tres niveles del Estado. Señaló que cada ministerio debe intervenir desde sus competencias y que Defensa Civil coordinará las acciones de gestión de riesgos y respuesta.

El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, en contacto con los medios de comunicación. Foto: MinDef

eju.tv / Video: MinDef



La atención de la emergencia climática que enfrenta Bolivia requiere una acción coordinada entre el Gobierno nacional, las gobernaciones y los municipios. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, remarcó que la responsabilidad de responder a los efectos de la sequía y prepararse ante los riesgos del fenómeno El Niño no puede recaer exclusivamente en una cartera de Estado, sino que debe comprometer a todas las instituciones según sus atribuciones.

“Esta no es una responsabilidad exclusiva del Ministerio de Defensa. La atención exige la participación de los ministerios competentes en agua, salud, producción, infraestructura, medio ambiente y economía, además de las gobernaciones y alcaldías”, afirmó Justiniano al explicar los alcances de la declaratoria de emergencia nacional establecida mediante el Decreto Supremo 5759.

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La autoridad señaló que cada ministerio debe contribuir desde sus competencias, particularmente en áreas como agua, salud, producción agropecuaria, caminos, medio ambiente, economía y atención de emergencias. Esta articulación debe permitir organizar una respuesta conjunta frente a las necesidades de las comunidades afectadas y los posibles eventos climáticos adversos de los próximos meses.

“Un llamado a gobernadores y alcaldes. Les pedimos identificar los daños, elaborar la evaluación de daños y necesidades, y formalizar sus propias declaratorias de emergencia o desastre cuando la magnitud del evento y la ley lo justifiquen. Estas permiten documentar las zonas afectadas y respaldar las actuaciones correspondientes. Debemos diferenciar solicitar asistencia humanitaria, recibir una entrega de bienes, ejecutar trabajos y contratar por emergencia, son procedimientos distintos y ninguno elimina los controles”, aseveró.

En ese esquema, el Ministerio de Defensa, mediante el Viceministerio de Defensa Civil, tendrá a su cargo la coordinación de la gestión de riesgos y las acciones de respuesta, con el apoyo de las Fuerzas Armadas cuando corresponda.

Justiniano explicó que la declaratoria nacional fue recomendada por el Consejo Nacional para la Reducción de Riesgos y Atención de Desastres y/o Emergencias (CONARADE), después de evaluar los informes técnicos sobre la situación climática y los riesgos asociados a El Niño.

“La emergencia nacional no resuelve por sí sola los problemas. Nuestra responsabilidad es convertir esta decisión en prevención, coordinación, recursos gestionados con responsabilidad y ayuda concreta para las familias bolivianas”, puntualizó.

El ministro también hizo énfasis en la necesidad de fortalecer la preparación territorial. Entre las tareas inmediatas identificó la ubicación de las comunidades de mayor riesgo, la actualización de los planes de contingencia, la organización de las capacidades disponibles y la preparación de la asistencia que pueda necesitar la población.

Ernesto Justiniano, ministro de Defensa. Foto: MinDef

Otro componente será la gestión de mecanismos de financiamiento que permitan ampliar la capacidad de respuesta. Al respecto, aclaró que la declaratoria representa un paso para habilitar y organizar esa gestión, pero que todavía deben completarse los procedimientos necesarios para disponer de mayores recursos.

“La emergencia nacional no debe quedarse en un decreto firmado. Tiene que convertirse en prevención, coordinación, recursos y ayuda efectiva”, sostuvo Justiniano.

La autoridad remarcó que el objetivo es anticiparse a los eventos adversos, evitar que las comunidades enfrenten situaciones críticas sin preparación y garantizar que las instituciones actúen de manera articulada para proteger a la población.

El ministro reiteró que la protección de la vida y los medios de subsistencia de las familias bolivianas constituye la prioridad de la respuesta estatal ante la emergencia climática.