Al concluir este primer año de mandato, el presidente enviará al Legislativo un informe escrito que detallará los resultados, impactos y metas alcanzadas por cada cartera de Estado.

Este 8 de noviembre, el presidente Rodrigo Paz cumple un año en el poder bajo el sello distintivo de la «democracia resolutiva» y de haber encarado de forma decidida los problemas económicos y logrado que Bolivia se reinserte en el escenario internacional, afirmó el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, en la evaluación de gestión.
De acuerdo con la autoridad, este proceso estuvo acompañado por la preservación de la gobernabilidad y una lucha frontal contra la corrupción y el narcotráfico.
«Se está construyendo una democracia resolutiva. Una democracia en la que el diálogo y la libertad son valores fundamentales, pero cuyo propósito principal es resolver los problemas de la gente y atender sus demandas y necesidades», afirmó Aramayo desde España, donde participa junto con Paz en una serie de reuniones destinadas a asegurar inversiones y cooperación internacional.
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Durante sus primeros meses de gestión, el Ejecutivo enfrentó un bloqueo de caminos de 53 días que exigía la dimisión del mandatario, así como el retiro gradual de la subvención a los hidrocarburos aplicado en enero pasado, tras más de dos décadas de vigencia. Aunque se preveía ajustar las tarifas en julio, el cerco vial agudizó la crisis y obligó a congelar los precios.
Otro hito en materia de seguridad fue la captura del narcotraficante Sebastián Marset, operativo que desató una investigación interna que descubrió una red de protección delictiva articulada por el exfiscal general del Estado Roger Mariaca, estructura en la que posteriormente se determinó la implicación del presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo.
Aramayo remarcó que uno de los principales «avances intangibles es la recuperación de la dignidad» y del orgullo de los bolivianos, mediante el fortalecimiento institucional y el fin del amparo estatal a las redes vinculadas al crimen organizado.
Asimismo, ponderó la estabilidad política alcanzada: «Hemos logrado que se entienda la importancia de respetar la independencia de los poderes públicos, pero ahora debemos traducir eso en gestión técnica y resultados tangibles para la población», aseveró.
El titular de la Presidencia resaltó además la restitución de la confianza internacional, reflejada en el interés de organismos multilaterales y en el compromiso de recursos para Bolivia, que superan los 10 000 millones de dólares en créditos proyectado para los próximos años.
Al concluir este primer año de mandato, el presidente enviará al Legislativo un informe escrito que detallará los resultados, impactos y metas alcanzadas por cada cartera de Estado.