Cada vez que Estados Unidos le cierra las puertas a las exportaciones bolivianas por culpa de la excesiva producción de droga (léase ATPDEA), los amigotes de Evo Morales lo palmean en la espalda y lo consuelan diciéndole que ellos van a ocupar el agujero que deja el mercado norteamericano. Ese es el caso de los presidentes de Argentina y Brasil, que según ellos, han estado abogando para que Washington no penalice por segunda vez a Bolivia, hecho que finalmente se ha consumado. Tanto aspaviento de los vecinos y compadres ideológicos no se traduce en hechos, pues, según denuncias de los mismos exportadores bolivianos, los países nombrados son campeones para ponerles trabas a los productos nacionales. Con Venezuela, a tropezones, las cosas van algo mejor, aunque no se puede hablar de un trato especial, como el que se les brinda por acá a los caribeños. Aunque recientemente ha llegado la noticia de que el Gobierno de Hugo Chávez va a exhibir los textiles bolivianos en los nuevos “mercados socialistas” como si fueran baratijas.
Bajo el Penoco – El Día