Una cárcel de provincia en el departamento de Santa Cruz. Foto referencial (Internet)Los recintos penitenciarios cruceños son bombas de tiempo. Varios reos duermen parados, en sillas y hasta sobre sus ropas.En la provincia Warnes los 71 internos conviven en dos celdas que miden 2×3 metros. Los internos cuelgan sus pocos bienes personales en clavos y sogas colocados en la pared. Fotos: Jorge Gutiérrez y El Norte Las celdas del recinto policial de Warnes, las de la central de Montero y las del Centro de Rehabilitación Productiva, ubicadas en la vía a Okinawa, son el reflejo del sufrimiento de los reclusos por el hacinamiento en que viven. EL DEBER, en un recorrido por Warnes y Montero, pudo comprobar que nada ha cambiado en estos recintos, pese a las reiteradas denuncias. Los reclusos viven en condiciones infrahumanas, unos duermen apoyados en las paredes, otros en los pasillos o sillas y son pocas las esperanzas que tienen de un cambio para acabar con este drama.Según datos del Ministerio de Gobierno, en todo el país la población de reos triplica la capacidad de las celdas, pues todos los recintos penitenciarios y carceletas tienen una capacidad para 5.013 internos, pero albergan a 15.831.El caso de Santa Cruz es preocupante, pues el hacinamiento es mayor, toda vez quela población de internos se sextuplica. Por ejemplo, el penal de Palmasola, que tiene capacidad para 800, actualmente cuenta con 5.006 reos (ver infografía).En WarnesEn el Comando de la Policía de Warnes, donde existen dos celdas, cada una de 2×3 metros, un policía trata de conectar un ventilador para meter algo de aire a la celda y así aliviar a los reos del calor de más de 30ºC. Esta tiene capacidad para 20 internos, pero actualmente tiene a 71 (48 varones y 23 mujeres).Las ropas y otras pertenencias de los reos, como cepillos, zapatos y platos, están colgadas en las rejas, porque en las paredes ya no queda espacio. “Esto es terrible, hay solo un baño para todos, tenemos que hacer fila para ocuparlo, nadie hace nada por nosotros”, se quejó un interno.El jefe de la Policía de Warnes, José García, dice que hace más de dos meses elevó un informe a sus superiores sobre esta realidad.García indicó que en las instalaciones policiales, de 223 metros cuadrados y edificada hace casi 20 años, funcionan las oficinas del Comando, Tránsito, conciliación ciudadana, monitoreo de cámaras, comedor de policías y dormitorios. Los agentes deben convivir con los presos en cuatro oficinas pequeñas y el resto del espacio físico es un reducido patio para visitas.Días atrás, un reo de este recinto se fugó, aprovechando el tumulto, pues cuando entran visitas a veces no se sabe quién es el detenido. El sujeto, que había aceptado una pena de tres años de cárcel en un juicio abreviado, salió por la puerta principal cuando los policías estaban fuera.Culpan a jueces y a fiscalesPara la mayoría de los reclusos de Warnes, el hacinamiento es fruto de la demora en el cumplimiento de plazos procesales de parte de fiscales y jueces. Tres reos que debían irse a su casa hace una semana, siguen entre rejas porque el fiscal faltó a la audiencia.Ariel Sozama asegura que la mayoría de los internos purgan por delitos menores y varios, y que aseguran ser inocentes, no tienen dinero para contratar a un abogado.La jueza de Warnes, Mary Ruth Guerra, es la que más órdenes de detención emitió para reclusos. Se ampara en la norma que establece que los detenidos deben guardar reclusión en el lugar donde radican. “He ordenado que muchos pasen a la cárcel de Montero y al nuevo recinto, que está en la ruta a Okinawa. Muchos se quedan en Warnes para que sus familiares los visiten”, dijo y añadió que el hacinamiento es un problema complejo y estructural.680 reclusos en Montero En el comando de Montero purgan 380 internos en tres celdas, que miden 4 x 4 metros cada una. Su capacidad fue rebasada en más de cuatro veces y los presos viven en condiciones infrahumanas. Hace cinco años funciona el Centro de Rehabilitación Productiva, que tiene capacidad para 180 internos, pero ahora cuenta con 300 (todos varones). “No hay espacio para nada”, dice un policía.El gobernador de las celdas de Montero y del Centro de Rehabilitación Productiva, Julio Ayala, informó de que se trasladan presos para descongestionar los recintos. El jueves, por ejemplo, 11 reos fueron trasladados a Palmasola.Con el apoyo de la diputada Muriel Cruz, de la Alcaldía y de Adela Ortiz, de Derechos Humanos, se logró edificar un tinglado, una enfermería y un ambiente para oficinas de la penitenciaría. Se prepara una telemaratón y una kermés para recaudar fondos, a fin de realizar otras mejoras a la infraestructuraEl Deber / Santa Cruz / Guider Arancibia