Puro cuentos


Adolfo Oso MierChistologo 

Tengo tal confusión en mi tutuma gris, que no se si la verdad es mentira o la mentira, no es tal. ¿Por qué somos tan desconfiados? Obviamente porque nos mienten. La palabra ya no es ese cheque en blanco que podíamos girar sin problemas. La palabra devaluada no tiene fondos ni en la portería de Odebrecht. Pero eso no es de ahora. Las ideas, los pensamientos se han convertido en puro cuento. Pienso que empezó desde la niñez de todos los que habitamos estos barrios.

Por ejemplo; la Caperucita Roja, salió por el bosque a media noche a llevar comida a su abuelita, el lobo la pirañó dentro las malezas, corrió a la casa de su indefensa abuela y se la comió. La Caperucita advirtió ese hecho, esperó que el lobo se durmiera, le abrió la panza, la salvó a la abuela, metió piedras a la barriga del lobo, lo tiraron al agua y así, le dieron una muerte horripilante. ¡Justicia por sus propias manos a cargo de una niña que debía estar a un reformatorio cumpliendo una condena, pero ahora es la men de la película! Pero, tranquilos porque la versión ahora es más humana, es decir más tierna, aunque igual de mentirosa.



Caperucita ha hecho revelaciones muy oportunas para limpiar su figura de niña homicida, afirmando que;

Nunca fue ella la que llevó la comida a su abuela. Lo hizo una agente de la CIA que se llamaba Blanca Nieves. Es falso que haya puesto piedras al abdomen del lobo, sino fueron a siete enanitos que eran espías del imperio.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

Ella fue solo un instrumento que usaron para matar al lobo, ya que la abuelita nunca estuvo con la fiera, sino con un chino que se metió a su cama para venderle joyas falsificadas, cosa que fue un cuento chino.

Pinocho salió en defensa del aludido, al afirmar que el lobo no era gay y nunca se hubiera disfrazado de anciana. Le creció la nariz porque nadie le creyó que perdió su celular, porque no puede ser que, estando rodeado de tantos agentes de seguridad pierda esa herramienta de trabajo, a no ser que sus colaboradores sean unos pillos o los pillos unos avivados.

Caperucita deslinda de toda responsabilidad a los Tres Chanchitos, porque el momento del hecho, ellos ya estaban exiliados en los Estados Unidos.

A todo esto el Pato Donald Trump sospecha que el lobo no murió porque le metieron a siete enanos en su panza, sino que lo embutieron con cápsulas de cocaína para hacer ingresar la merca a USA, lo que debe preocuparnos porque Trump, vendrá con el cuento de poner una muralla al Chapare, cosa que ya empezaron los cocaleros de los Yungas.