Concluida la farándula política del 21-F, ahora toca que opositores, oficialistas, apolíticos, y hasta indiferentes a todo, se lancen a las calles por lo menos para ver el Corso. Algunos lo verán por la tele, aunque sea a desgano, pero nadie estará indiferente a lo que ha venido a llamarse la Fiesta Grande de los Cruceños, que, sabemos, es de todos los bolivianos.Ya se hizo la pulseta del martes y sabemos que las cosas no han cambiado políticamente desde el 21-F del año pasado. Muchos masistas movilizados, amenazados de quedarse sin «pega» si no asistían, y también convencidos por supuesto; pero más partidarios del NO, del repudio a la re-re-reelección, con buenas plataformas y convocatorias pobladísimas de gente alegre y optimista. Las cosas siguen igual: el NO le gana al SÍ. Eso se ha visto en la calle, donde a las personas no se las puede hacer desaparecer de un teclazo, como en las computadores de la Corte Electoral.S.E. estaba jugando fútbol en Cochabamba e hizo bien. Se hubiera hecho silbar si asomaba por ahí. Si no quiere hacernos acaso a sus adversarios de que modere sus propósitos, por lo menos que tome en cuenta lo que dicen quienes desean aconsejarle bien porque lo aprecian. Se oyen voces valientes del masismo – no «chupatetillas» – que le aconsejan no acabar derrotado y humillado el 2019; no terminar convertido en un enemigo del sistema de derecho por una ambición desmedida y suicida. S. E. se está friendo en un aceite rancio y va a reventar.Que piense S.E. durante este carnaval, que medite sobre el reiterado movimiento de rechazo en este 21-F. Eso no significa que se quede encerrado en la residencia, ni menos en ese Palacio paceño al que odia y donde no quiere quedarse solo porque le resuellan en la nuca Belzu y Villarroel, los «bultos» que más lo asustan. Que vaya a bailar al Chapare o donde le dé la gana, porque hasta tiene el cuero de venirse al Corso de los separatistas y españolísimos comparseros cambas.Nosotros, los cruceños – es decir todos quienes vivimos en esta ciudad – nos lanzaremos hoy desde el anochecer y hasta la madrugada en una memorable jornada que se prolongará hasta el martes. Veremos a las mujeres más hermosas, los carros más bonitos, las vestimentas más coloridas, y tronará la banda a lo largo de todo el Cambódromo. El carnaval político dará paso a una larga fiesta que nos recuperará el humor y la vista, luego de ver en la «tele» a tanto adonis entre los cinematográficos actores políticos.