La COB, su ultimátum y su corta memoria


El secretario ejecutivo de la COB Mario Argollo, ha declarado que “el 1 de mayo vamos a formar una agenda nacional para presentar y dar un ultimátum al gobierno para que solucione todas las problemáticas a nivel nacional”. Me pareció una extraordinaria y valiente posición, si fuera cierto que el gobierno, en seis meses, hubiera creado la enorme cantidad de problemas que enfrentamos.

No es momento de amenazas, sino de buscar soluciones reales que solo se podrán identificar cuando coincidamos sobre al origen de las causas que generaron los problemas que se pide solucionar. Por ahora, ofrezco a la COB diez temas de reflexión.



  1. ¿Es posible que en seis meses se hubiera destruido el “milagro boliviano”? Los datos muestran que nunca hubo tal milagro, porque desde 2006 hemos caído constantemente hacia la cola de América Latina, sin la menor señal de condiciones estructurales que nos llevaran a converger hacia el promedio latinoamericano. Eso, obviamente, no sucedió en seis meses.
  2. ¿Mejoró el ingreso de los hogares? En 2010, con la Confederación de Fabriles, alertamos que la remuneración a los asalariados, que en 2000 representaba el 36% del PIB, al 2010 había caído por debajo del 30%, nivel que se mantuvo hasta 2016, último año para el que el INE reporta el dato. Desde 2011, la COB abanderó para cada 1ro. de mayo, una irracional “lucha por aumento salarial” sin la menor consideración a la productividad y la defensa del mercado interno; como resultado, el empleo formal cayó del 45% al 15% de la población ocupada.
  3. Pero, ¿no es cierto que, desde 2006, la economía creció a un alto ritmo? Si, pero no por la mayor producción y el mayor consumo interno, sino por el auge de las exportaciones de gas: desde 2006, el consumo de los hogares cayó 6% y el aporte de las importaciones respecto al consumo de los hogares, subió del 37% entre 1990-2005, al 55% en 2006-2019: esto refleja la destrucción de la capacidad productiva de la manufactura nacional, que la COB debía haber protegido.
  4. Entonces, ¿qué sectores de la economía crecieron? Estructuralmente, crecieron los sectores que menos deberían crecer, en especial en una economía “social comunitaria”: el sector Financiero, Administración Pública, e Impuestos (el agregado “FAPI”), que no genera ni valor agregado ni empleo, en 2000-2005 significaba un 20% al PIB, pero hacia el 2015 llega al 50%, superando los aportes del resto de la economía (la real y la extractiva). En particular, el sector financiero creció tres veces más que el conjunto de la economía y es, de lejos, el que mayores utilidades acumuló.
  5. Pero crecimiento es crecimiento, ¿verdad? El problema es que el crecimiento fue empobrecedor, muy desigual y episódico, tanto territorial como sectorialmente, por la ausencia de políticas de desarrollo y, además, porque políticamente alentaron el extractivismo y las actividades que solo generan rentas (comercio con alta tolerancia política al contrabando) en detrimento de sectores que generan valor y empleo productivo.
  6. ¿Cumplió la COB con su mandato de defender al “proletariado”? NO. Bolivia es el líder mundial en informalidad y precariedad del empleo: es el origen de la pobreza persistente, porque con el eufemismo de emprendedurismo, se oculta al cuentapropismo obligado y la autoexplotación laboral: 85% de la fuerza laboral está condenada a esa realidad por la incapacidad estructural de la economía para crear los 120 mil empleos que, anualmente, demanda la juventud.
  7. Pero, ¡la COB impulsó la creación de bonos para los hogares! En la realidad, el estado quita a las personas más recursos de los que da en bonos: entre 2008 y 2016, los bonos pagados sumaron 25 mil millones de bolivianos, pero los asalariados dejaron de percibir 170 mil millones (ocho veces más de lo recibido en Bonos) por la reducción de su participación en la distribución del ingreso (punto 2 de esta lista). El “government take” aplicado a ENTEL, BoA o al sector financiero para aportar a los bonos, afecta a los usuarios de esos servicios –el pueblo boliviano– que está obligado a pagar tarifas (o intereses) más altas por servicios que no son de calidad.
  8. ¿Y la reducción de la pobreza que alaban el Banco Mundial y el FMI? La reducción de la pobreza moderada y extrema no es real ni sostenible; de hecho, a partir de 2020 estamos volviendo a los niveles previos al 2005 porque la reducción temporal resultó de un aumento marginal del ingreso a personas en el umbral de pobreza extrema, y ya se nos agotaron esos recursos.
  9. Sin embargo, ¿la estabilidad de la economía no es un logro? El manejo fiscal-impositivo ha sido el incentivo a la informalidad, y es la causa más directa de la distorsión del equilibrio entre la capacidad del aparato productivo y la demanda: prácticamente todos los impuestos se trasladan al precio final de los productos nacionales, lo que los encarece; pero además se ha mantenido un tipo de cambio fijo que favoreció al contrabando para mantener precios bajos; con ello, se anuló la capacidad de crear empleo productivo, que es el cimiento del crecimiento sostenido.
  10. ¡Pero las cuentas de ahorro en los bancos aumentaron de dos a doce millones! Cierto, pero esa financiarización de la economía no implica la diversificación productiva porque el microcrédito se canalizó al contrabando y, peor aún, acentuó la desigualdad: en intereses y comisiones, la gente paga unos 4.000 millones de dólares anuales a los bancos, reduciendo en ese monto la capacidad de consumo de los hogares. En 2005, las utilidades de los bancos eran 40 millones de dólares; en 2025, en plena crisis, llegaron a 500 millones de dólares.

Cierro, por ahora. Cada uno de estos enunciados está respaldado con datos oficiales y, en general, fueron puestos en conocimiento de las autoridades de todos los anteriores gobiernos y de la propia COB. En conjunto, evidencian que, desde 2006, la COB ha sido cómplice y corresponsable de generar los problemas que hoy exige resolver, bajo ultimátum, en seis meses.

Dada la severidad y complejidad de la crisis que gestaron en sus 20 años de cogobierno, ¿es mucho pedir que, la actual dirigencia de la COB tenga al menos el sentido común de no hacer el ridículo? Lo que correspondería es un mea culpa, con el compromiso de sumarse a la búsqueda de soluciones colectivas.

=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

 

Enrique Velazco Reckling, Ph.D., es investigador en desarrollo productivo