
Por simple definición, los bagalleros son vendedores ambulantes de mercadería procedente del contrabando. Tienen robustecido el músculo para bloquear el paso fronterizo entre Bolivia y Argentina como acaban de hacerlo durante… ¡nueve días!, causando millonarias pérdidas a transportistas de diversos productos de uno y de otro lado. Los bagalleros exigen el mismo trato que los grandes importadores para internar al país harina, arroz, azúcar, maíz y trigo, sin presentar el certificado de origen. Llegaron a un acuerdo con la Aduana y volverán a ‘negociar’ el 2 de agosto en Salta. ¿A quién cargar los cuantiosos daños y perjuicios por el bloqueo en la frontera?
En un periódico de Cochabamba llamó mi atención un pequeño aviso sobre la restricción vehicular en cierta fecha para las placas terminadas en 4 y 5. Es decir que, por ese día, no podían circular vehículos con patentes que finalizaban en esos números. Con resultados óptimos, la misma medida se aplica en La Paz y también en otras ciudades del planeta como eficaz modo de aliviar el tráfico automotor, disminuir el consumo de combustibles y los índices de contaminación ambiental. Hace falta implementar una receta similar en el ‘plan de movilidad urbana’ para la congestionada y sufrida urbe cruceña.Pedro Rivero JordánFuente: eldeber.com.bo
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