Dos ingenieros forestales y el Colectivo Árbol ven necesario un plan de silvicultura urbana que permita arborizar la ciudad plantando especies en espacios adecuados
Santa Cruz de la Sierra necesita conservar sus árboles y mejorar su cobertura arbórea para tener el aire más puro de América y no perder una de sus principales características de ciudad verde. No obstante, ante los ventarrones que han tenido como una de sus principales consecuencias la caída de árboles, entendidos en el tema plantean la necesidad de tomar acciones para que los vientos no atenten contra nuestros árboles y, a su vez, la caída de estos no representen un peligro para los ciudadanos.
En esta temporada de fuertes vientos, la mayoría de las emergencias que atienden los equipos de bomberos son por la caída de árboles, cuyas raíces o ramas cedieron ante los vientos.
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El 60% de las emergencias que atiende el DEM son de este tipo, en esta temporada. El fin de semana pasado un frondoso árbol de jorori, que había crecido en el borde del canal de drenaje de la avenida San Aurelio, cayó encima de un micro, causando pánico entre sus ocupantes.
Ante esta situación, dos ingenieros forestales ven necesario realizar un censo y un diagnóstico de los árboles que hay en la ciudad que permita determinar el estado fitosanitario y longevidad de cada uno de ellos, para que en función de este estudio, se puedan tomar medidas para un mejor cuidado y conservación, como podas, tratamientos y reposición, si es el caso. Asimismo, ven necesario aplicar un plan de silvicultura urbana para arborizar la urbe, plantando especies adecuadas a los espacios.
El ingeniero forestal y presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Santa Cruz, Óscar Nelson Justiniano Gil, indica que un plan de silvicultura urbana permitirá identificar los sitios de emplazamiento y condiciones apropiadas para cada especie. Añade que en avenidas y camellones se deben plantar árboles de mediano porte y en lugares más abiertos, los de mayor porte.
El también ingeniero forestal y responsable del vivero del Centro de Educación Ambiental (CEA), René Cuéllar, coincide en que se debe pensar en un plan de silvicultura para elegir los lugares, según la especie del árbol, su tamaño, robustez y expectativas de vida.
“Un árbol necesita, a través del suelo, oxigenarse y cuando no tiene mucho espacio, ya sea por el cemento u otros obstáculos, tiende a debilitarse, y ya debilitado le atacan los parásitos, es más vulnerable a los vientos o puede morir. Por ello, es necesario darle un lugar, según el tamaño”, dice Cuéllar y agrega que en la arborización se deben rescatar las especies nativas.
Sugiere que los árboles de mayor porte, como los tajibos, jororis y gomeros, sean plantados en plazas, parques y algunos camellones de mayor tamaño y evitarlos en los bordes de canales de drenajes, en camellones estrechos y otros sitios pequeños. En espacios estrechos funcionan muy bien las palmeras y los árboles de baja estatura, como los leche leche y los pata de vaca o uña de vaca, entre otros tantos.
La representante del Colectivo Árbol, Eliana Torrico, coincide en que hay que hacer un plan de silvicultura urbana que fusione la arboricultura, la horticultura ornamental y la ordenación forestal. Agrega que como primer paso, se debe convocar una licitación para la realización de un censo arbóreo distrital, para poder partir de un diagnóstico.
El secretario de Empresas Municipales y Unidades Desconcentradas, Luis Ernesto Cuéllar, asegura que la Alcaldía está trabajando en un censo y ya se ha llegado hasta el cuarto anillo, en el que se ha detectado que hay especies que ya cumplieron su ciclo biológico y otras afectadas por plagas. Para contrarrestar esto, Cuéllar dijo que se está aplicando un programa fitosanitario y reemplazo gradual de las que ya cumplieron su ciclo de vida o están muy dañadas. Asimismo, tienen un plan de arborización.
En la ciudad hay ejemplos de cómo si les dan buen espacio y cuidado a los árboles estos crecen saludables. Lo vemos en el parque Los Mangales, en el Parque Autonómico y en el módulo Los Jororis, entre otros; sin embargo, también vemos lo contrario en otros tantos sitios: árboles que parecen haber pasado por un mal peluquero y otros que tratan de sobrevivir en poco espacio, como los jebiós que crecen en los bordes del canal del segundo anillo.
Podas periódicas
Torrico asegura que las podas periódicas son necesarias (recomendable en otoño e invierno), principalmente en las ciudades, pues por diversos motivos, desde la ubicación de los árboles, predominancia de vientos, hasta el cableado aéreo, es necesario ir dirigiendo y monitoreando el crecimiento saludable de los árboles, y para ello se pueden usar tensores, puntales y palcas. Justiniano agrega que este procedimiento se debe hacer siguiendo un manual de podas.
Fuente: eldeber.com.bo

