Ministros se reunieron con los ayllus de Uncía, pero retornaron con las manos vacías. Indígenas amenazan a periodistas: “si se quedan los vamos a linchar”, advirtieron. Relevan policías de Uncía por otros que hablen quechua.
Williams Farfán – Uncía, La Razón
Gobierno regresa de los Ayllus sin los cadáveres
Los ministros de Gobierno, Sacha Llorenti, y de la Presidencia, Óscar Coca, se reunieron ayer con los ayllus de Uncía, pero retornaron sin lograr que se entreguen los cuerpos de los policías victimados
El Gobierno fracasó en su intento de recuperar los cuerpos de los cuatro policías linchados en tierra de ayllus potosinos. El plazo que el Comandante Nacional de la Policía se fijó para ese cometido se cumplió este lunes al mediodía.
Una comisión integrada por el defensor del Pueblo, Rolando Villena, y los ministros de Gobierno, Sacha Llorenti, y de la Presidencia, Óscar Coca, llegó a Uncía para iniciar el diálogo.
La relativa tranquilidad que se vivía fue sorprendida por la llegada de una caravana de vehículos raybanizados a la plaza 6 de Agosto, donde la gente comentó que vio por primera vez a los ministros, a los que sólo conocían por fotografías y la televisión.
Tras una persecución a los vehículos gubernamentales, los medios lograron encontrar el lugar donde se desarrolló la cita concertada con los segundos dirigentes de los ayllus a través del diputado Luis Gallegos (MAS). El escenario fue la subsede del ayllu Karacha.
Los líderes indígenas arribaron en diferentes vehículos y a las 11.00 se inició la negociación. Cerca de las 14.30 fueron rumbo a Llallagua para almorzar. Dos horas después, Llorenti informó de la cita.
“Tuvimos una reunión con autoridades originarias de distintos ayllus de la región (layme, puraka, aymaya y karacha), donde se recibió una serie de quejas, denuncias de extorsión, lo que debe ser investigado. Pero hemos sido muy claros al señalar que nada puede justificar el hecho de que se haya quitado la vida a cuatro miembros de la Policía”, manifestó.
Las quejas que se escuchan de los comunarios incluyen supuestos asesinatos a “chuteros” a manos de policías corruptos.
En contacto con la red Uno, el Defensor del Pueblo, que al igual que Llorenti y Coca retornó a La Paz, dijo anoche que la decisión de los ayllus de no entregar los cuerpos, que es un punto crucial para solucionar el conflicto, hizo que el diálogo ingrese en “fojas cero”.
“El pedido de los ministros era que los cuatro cuerpos sean entregados tan pronto como se pueda; (los indígenas) consultaron a las bases que rodearon el lugar, pero lamentablemente dijeron que no había acuerdo y que el pedido debía bajar para que cada ayllu evalúe la situación y ver cuándo entregarlos; en principio dijeron que los entregarían en el transcurso de los próximos dos días o más”. El viernes, ante la llegada a La Paz de los familiares de las víctimas y su amenaza de ingresar a Uncía en persona a buscar los restos de sus seres queridos, el comandante de la Policía, Óscar Nina, les pidió esperar hasta el mediodía de ayer.
“Hemos sido muy claros en la reunión y hemos hecho una exigencia de que esos cuerpos tienen que ser devueltos a sus familiares, que la justicia no está para ser negociada”, dijo Llorenti en la conferencia que dio ayer en el lugar.
Mientras, los familiares de los cuatro policías desaparecidos partieron ayer de La Paz a Oruro y en el trayecto, a la altura de la tranca, vieron con desazón que la comitiva gubernamental retornaba sin resultados. “Había un plazo que al parecer no se cumplió. Lo que nos molesta es que no nos hayan informado nada”, dijo a La Razón el abogado de las familias.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Óscar Coca, afirmó que retornarían a La Paz, lugar donde esperarán una respuesta de los ayllus, una llamada telefónica, que entraron a un cabildo tras la salida del Gobierno.
“Lo importante es que estamos dispuestos a escuchar sus conclusiones y en su momento veremos cómo actuamos”, aseveró Coca, quien agregó que también se investigará la muerte de algunos comunarios.
La posición de cartera de Defensa
El ministro de Defensa, Rubén Saavedra, descartó la posibilidad de militarizar la población de Uncía. “No hay ninguna decisión de que las Fuerzas Armadas puedan participar en el tema de solución del conflicto en Uncía en lo absoluto”, manifestó la autoridad ayer después del acto por los 181 años de creación del Comando en Jefe de la institución castrense.
Los familiares con incertidumbre
Los familiares de los policías linchados en comunidades del municipio de Uncía, pernoctaron en Oruro para analizar si continuarán con su viaje a dicha población tras el retorno de la comitiva del Gobierno ayer después de una reunión con ayllus.
“Existe incertidumbre sobre lo que pueda suceder de hoy en adelante después de que la comisión volvió a La Paz. Estamos en Oruro y mañana (hoy) daremos a conocer si seguimos con nuestro viaje”, dijo el abogado Jhonny Castelú.
Una de las alternativas que se analizó en esa reunión es entrar el jueves, mientras que un familiar de uno de los policías indicó que “cualquier cosa que suceda con nosotros será de responsabilidad del ministro Sacha Llorenti”.
“Los hemos encontrado y no nos han brindado ninguna explicación sobre la reunión que tuvieron en Uncía; estamos molestos porque el ministro no cumplió su acuerdo de que debíamos tener un nexo de comunicación permanente para ver el avance”, agregó Castelú.
Nina releva policías de Uncía por otros que sepan hablar quechua
El comandante de la Policía anuncia la renovación total de los efectivos apostados en Uncía por otros que logren una mayor comunicación con los comunarios y habitantes de esa población minera
Daniela Romero – La Paz, La Razón
CASO. Adalid, el joven indígena que habría muerto a manos de policías.
El comandante nacional de la Policía, general Óscar Nina, anunció que todo el personal de su institución que cumplía funciones en la población de Uncía será relevado por otro cuyos integrantes hablen quechua y tengan mayor comunicación con la gente.
Entretanto, el ministro de Gobierno, Sacha Llorenti, informó en Uncía del retorno de la entidad del orden a ese lugar, aunque hasta la noche los uniformados no habían llegado al municipio.
“Se ha dado la orden concreta de que el personal que presta servicios en la localidad de Uncía sea reemplazado por otro más idóneo y con un poco más de acercamiento a la población y sobre todo que hable quechua”, afirmó Nina en La Paz. Explicó que así los uniformados sostendrán una mejor comunicación con los lugareños.
La decisión de Nina fue asumida seis días después de que los efectivos de Uncía se replegaron a Llallagua por seguridad tras el linchamiento, el de 23 de mayo, de cuatro policías acusados de extorsión. Los fiscales también tuvieron que salir del lugar y el único personal uniformado que se quedó es el destinado a vigilar a los reclusos de la cárcel. Tras un ampliado realizado el miércoles, indígenas de cinco ayllus decidieron declarar a la región zona roja, para el tránsito libre de productos y vehículos de contrabando.
Comunarios de los cinco ayllus denuncian que policías cobran coimas a la gente que interna vehículos de forma ilegal y que incluso mataron a unos siete choferes en seis años. La última víctima fue Adalid (18).
Ayer, los habitantes de Uncía reclamaron a Llorenti por la falta de seguridad a partir del abandono de la Policía y le expresaron su temor a que la violencia provoque fatales consecuencias. Sobre el ajusticiamiento, Nina reiteró enfáticamente que se realizará una investigación profunda de lo sucedido.
“Obviamente los responsables van a ser perseguidos hasta el último confín de la tierra para ponerlos a disposición de la justicia ordinaria. Nada justifica el atentar contra la vida de las personas”, manifestó.
Dijo que el nuevo personal policial ingresará a Uncía en las siguientes horas y que el Gobierno realiza todos los esfuerzos para calmar el lugar y recuperar los cuerpos de los uniformados.
Periodistas recibieron amenazas de lugareños
Comunarios de los ayllus layme, puraka, aymaya y karacha impidieron, ayer en Uncía, que medios de comunicación locales y nacionales realizaran la cobertura de la reunión del Gobierno con los segundos dirigentes del área.
Mientras los periodistas desplazados al lugar esperaban alguna resolución del encuentro en cercanías de la subsede de los ayllus, un grupo de comunarios, con chicote en mano, hizo retirar a la prensa hasta la salida de Uncía.
“Fuera, no queremos prensa”, “si se quedan los vamos a linchar”, “nosotros no nos hacemos responsables”, fueron las amenazas escuchadas.







