El “día después”

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El “síndrome del día después” se hace cada vez más patente a medida que se acerca la fecha en la que los bolivianos deberán optar por el Si o por el No en el referéndum constituyente. Ocurre que lo que debiera ser un acto puramente formal de ratificación del texto constitucional ya que supuestamente este ya habría sido consensuado por nuestros representantes, en realidad no es más que un eslabón más en la larga cadena de incertidumbre en que se debate el país desde hace tres años.

¿Qué pasará después del referéndum? es la pregunta que se hacen los ciudadanos en todo momento y lugar. Es que siempre existe la duda si el MAS respetará los resultados del referéndum y esta duda no se limita a la situación hipotética de un triunfo del No y se extiende a un eventual triunfo del Si.



Existen preocupantes indicios de que en caso del triunfo del No, el MAS intentará una salida “al estilo Chávez” e intentará forzar la reelección indefinidida de Evo Morales por la vía de la reforma de la actual constitución. Que es ilegal, lo saben todos, pero como ya se adelantó los abogados masistas han estudiado para legalizar lo ilegal además que se cuenta también con las “organizaciones sociales” que ya han adquirido gran experiencia en esto de agredir parlamentarios opositores.

También debe tomarse en cuenta que existen en el gobierno sectores que opinan que en el camino de la revolución lo que cuenta son las armas y no los votos. Se trata de aquellos que enarbolan la consigna maoísta de “salvo el poder todo es ilusión” y a los que no les disgustaría reeditar en Bolivia el experimento polpotiano con “ponchos rojos” imitando a los “Khemeres rojos”.

Sin embargo las dudas persisten aún en el caso de que triunfe el Si impulsado por el gobierno. Esto es fácilmente comprensible si se toma en cuenta que el MAS se ha caracterizado por no respetar aún sus propias reglas. Es así que el mismo Evo eludió responder una pregunta directa: ¿en caso del triunfo del Si intentaría de inmediato una reforma que le posibilite una reelección continúa?

La respuesta fue por demás evasiva. Dijo que había que limitarse “ a lo que está escrito”. De sus verdaderas e inconfesadas intenciones no dijo nada pero la sospecha va rumbo a convertirse en certeza. Evo Morales no respetará su propia constitución “suavizada” y apenas pueda la convertirá en una expresión directa de su voluntad. Así, sin vueltas ni tapujos ni efímeros maquillajes.

Por tanto resulta ilusorio suponer que después del 25 de enero se iniciará una nueva etapa para los bolivianos producto de un acuerdo hacia el futuro. Más que buscar un reencuentro nacional Evo Morales ha hecho todo lo posible para dividirnos cada vez más.

Es por eso que las dudas y temores superan a las esperanzas. Ciertamente se trata de una apreciación pesimista pero lamentablemente no existen razones para ser optimista y está claro que el MAS trabaja con insistente empeño para llevar al país al aislamiento, el atraso y la pobreza.