Mi candidato es un cruceño

SUSANA Susana Seleme Antelo

En medio de la dispersión de candidatos opositores para las elecciones de diciembre, surge desde una de las regiones emergentes del país, Germán Antelo, el candidato nuevo, franco y concertador que nos hacía falta para reconstruir el país, hoy asolado por la cólera centralista y déspota.

Es el candidato cruceño a la presidencia de la República, que antes no tuvimos. Así como la bolivianidad se construyó en sus inicios desde Sucre y luego pasó a La Paz por aquello de la determinante económica, hoy le toca a Santa Cruz continuarla, por la misma razón, sin disminuir a otros departamentos. Son las leyes de la historia, más allá de la voluntad de quienes lo rechacen y digan que no es el tiempo de un cruceño.



Pero sí, es el tiempo de Germán Antelo, el candidato de la unidad y puede ser quien venza a Evo Morales, entre otras razones, porque Santa Cruz, además de motor económico, ya tiene más población que La Paz y ello puede equilibrar el 33-34 % que siempre ha representado la votación paceña, frente a 25 % de la cruceña, sin menoscabar a otra alguna. De ahí que la inscripción en el biométrico es una obligación ciudadana sin excusas.

Germán Antelo sería el candidato ganador, porque así como en Santa Cruz y los otros departamentos autonómicos en un sólo haz de fértiles voluntades de gobernadores, cívicos y civiles ganamos las sucesivas batallas por las autonomías, en diciembre podemos reeditar aquellos triunfos, de entre 70 y 80 % de votación. Si a esos votos se suman los de otros departamentos, Cochabamba y Sucre, con votación dividida entre el oficialismo y la oposición local, la victoria está a la vista. Bolivia se lo merece.

Es mi candidato ganador, porque desde las regiones, él tiene un sueño: “construir una nueva Bolivia unida en democracia, prospera en su economía y solidaria con la condición humana de todos los que viven dentro de nuestro territorio y fuera de él".

Eso dijo el día de su proclamación, el pasado 22 de agosto. Y es mi candidato porque, más allá de las desconfianzas que genera el MNR -que lo proclamó- él ha asumido el desafío dialéctico de quienes desde la Guerra del Chaco y la matriz revolucionaria del 52, esperamos aún por la Bolivia que no tuvimos ni tenemos. La de una izquierda democrática, social y solidaria para un país plagado de pobrezas e injusticias, con respeto y sujeción al Estado de Derecho, su institucionalidad y pluralidad política.

Germán Antelo es mi candidato porque sostiene que “Bolivia es un arco-iris de diversidades”, donde ninguna cultura es menos que las demás… Nadie tiene el derecho de ignorar al vecino, al hermano, al conciudadano… ni tiene derecho de hallarse más originario que el otro… No se puede discriminar ni por herencia, ni por genes, ni por rango, ni por razones del pasado, cualesquiera que estas sean. Todos tenemos derecho de un lugar al sol, con equidad”.

Germán Antelo es mi candidato porque junto al gobernador Rubén Costas, desde el campo cívico, en el histórico Cabildo del Millón, en 2006, dijo “Nuestra revolución ciudadana no la vamos a hacer por odio. La vamos a hacer por amor. Amor a esta gente. Amor a la Vida.”

Con Germán Antelo podemos revivir la auténtica mística autonómica en todo el país, dándole su primigenio sentido: gobernar desde el lugar donde vive la gente, sin cortapisas centralistas. Es mi candidato para “reconquistar el Estado para el ciudadano, con su condición de ciudadanía plena, y el sentimiento histórico de la bolivianidad en el marco de una República libre, próspera, solidaria”.

Con Germán se puede.