Sidney, la mayor ciudad de Australia, amaneció este miércoles invadida por un denso manto de polvo amarillento. La causante fue una gran tormenta de arena, procedente del desierto del interior del país, que ha paralizado la actividad a primera hora de la mañana. El fenómeno meteorológico según los expertos fue provocado por la sequía que padecen vastas zonas del país.
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