Convergencia se divide; un sector acusa a otro de entregarse al MAS


Proceso. La corriente ‘independiente’ está enfrentada a la ‘manfredista’ y los acusa acusa de entregarse al MAS a cambio de ocupar algunos cargos directivos en la Asamblea Legislativia Plurinacional.

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Pacto. En septiembre de 2009 se conformó la alianza Manfred, Leopoldo y Antelo; se deterioró después de los comicios



Leopoldo Vegas | EL DEBER

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La división de la bancada parlamentaria de Convergencia Nacional es tan evidente que nadie se atreve a desmentirlo. Por el contrario, una fracción de los opositores, que se autodenomina ‘principistas’ y se proclama independiente, acusa a los llamados ‘manfredistas’ de entregarse al MAS a cambio de ocupar algunos cargos directivos en la Asamblea Legislativia Plurinacional.

La ruptura del bloque opositor se insinuó desde la conformación de la alianza entre Manfred Reyes Villa y Leopoldo Fernández, a la que se sumó, posteriormente, Germán Antelo, entonces candidato presidencial por el MNR. Sin embargo, la diputada  cruceña por Convergencia, Adriana Gil, dijo que no esperaba que ocurriera una división en las primeras sesiones de la nueva Asamblea. El problema se aceleró, según ella, porque tanto un sector de Convergencia como del MAS recurrieron a la vieja práctica ‘política de negociar por pegas’. Aseguró que de los 36 parlamentarios elegidos por esa agrupación, sólo 19 se mantienen en la oposición. “El pueblo nos eligió para que hagamos una oposición constructiva e inteligente, pero un grupo ha ido a negociar (con el MAS) y hablan a nombre de toda la bancada”, reclamó Gil.

La versión fue retrucada, en parte, por el también diputado Jorge Flores Reus, de la línea ‘manfredista’. “No hubo ni existen negociaciones con el oficialismo. Lo que ocurre es que han surgido dos posiciones, una que tiene una visión región y otra que tiene una de país, que es la que sigue a Reyes Villa”, indicó.

Flores atribuyó las diferencias a la falta de un líder, porque Manfred se refugió en Estados Unidos después de declararse perseguido político del Gobierno, y Leopoldo Fernández continúa detenido en la cárcel de San Pedro, en La Paz.

En ese análisis coincidió el ex senador por Podemos, Óscar Ortiz. En su criterio, Convergencia sufrió un desgaste mucho más acelerado del que padeció la agrupación política liderada por Jorge Quiroga, que antes de desaparecer estuvo cuatro años articulada en el Congreso y otros dos en la Asamblea Constituyente.

Para el diputado Carlos Subirana, el surgimiento de dos jefes de bancada no es para sorprenderse si se toma en cuenta que la agrupación se formó por una ‘convergencia de fuerzas políticas’ y que no tiene estructuras como los partidos tradicionales. A su vez, la oficialista Betty Tejada lamentó el debilitamiento de la oposición porque es necesaria para la democracia.

   Así está convergencia  

Los ‘manfredistas’

Jorge Antonio Flores Reus

Erica Roxana Claure

Carmen Rosa Durán Soliz

Jaime Estívariz Bustillos

Juan Carlos Becerra

Yuser Villarroel Garviso

Rubén Darío Rojo Parada

Los ‘independientes’

Adriana Gil Moreno

Rafael López Mercado

Javier Leigue Herrera

Maida Paz Callaú

Luis Felipe Dorado

Tomás Monasterio Romay

Andrés Gallardo Ibarra

Germán Antelo

Centa Reck

La oposición puede surgir en las calles

Romano Paz / Politólogo

En este momento tenemos dos tipos de oposición, una institucional, que se ejerce a través de los partidos políticos que no tienen ni un tercio para hacer un contrapeso al oficialismo en la Asamblea Legislativa Plurinacional; la otra es la ciudadana, que servirá como dique de contención, a través de manifestaciones y de protestas públicas. Incluso, las movilizaciones pueden surgir y articularse dentro del mismo seno del MAS, dependiendo de cómo gobierne o desgobierne este país.

Lamentablemente, estaba previsto que Convergencia Nacional sufriera una ruptura en el Parlamento porque no es una organización política con principios, doctrina, ni líder. Esta agrupación se formó al calor de una contienda electoral, alrededor de una figura que, desafortunadamente, tuvo que escapar del país. De cualquier forma, la democracia como sistema no está en riesgo porque hay un modelo electoral eficiente,  aunque los valores están en decadencia.