El XVIII Foro de Ministros y Ministras de Cultura y Encargados de Políticas Culturales de América Latina y El Caribe reconoció el masticado de coca en el pueblo de Bolivia, como manifestación cultural ancestral y demandó que sea respetada por la comunidad internacional, en la declaración final suscripta en la ciudad boliviana de Santa Cruz.
"Reconocemos que el masticado de la hoja de coca es una manifestación cultural ancestral del pueblo de Bolivia que debe ser respetada por la comunidad internacional", afirma el punto 9 de la declaración de ministros, ministras, altas autoridades de Cultura y responsables de políticas culturales de América Latina y el Caribe, reunidos en Santa Cruz los días 21 y 22 de julio de 2011.
Bolivia ha plantado cara ante la Organización de Naciones Unidas en defensas del masticado de la hoja de coca, como una forma cultural ancestralmente enraizada en la mayor parte de la población de los pueblos que habitan los Andes sudamericanos.
El Foro pidió, asimismo, "velar y fomentar la diversidad y el diálogo intercultural, el respeto entre los pueblos y las personas, mediante la recuperación de la memoria histórica", como, también "diseñar políticas culturales, estrategias y mecanismos incluyentes que respeten las identidades de nuestros pueblos y garanticen la realización de sus derechos culturales para fortalecer el ejercicio pleno de la democracia".
Lo mismo "fomentar y preservar los conocimientos tradicionales de la diversidad de pueblos y orígenes étnicos a través de la articulación de los derechos individuales y colectivos en el marco de los principios democráticos".
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La declaración consideró que el ejercicio de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos incentivan los nuevos modelos de cambio e iniciativas culturales para la convivencia armónica internacional.
Dos semanas después de que una reunión de ministros de culturas en Lima, donde se trató la recuperación del patrimonio cultural trasegado contra viento y marea y comercializado en casas de remate de EEUU y Europa, durante el siglo XX, el Foro pidió "velar por la protección y promoción del patrimonio cultural, material e inmaterial de la región".
Llamó a fomentar, en consecuencia, "las diversas expresiones de arte y creatividad, estableciendo mecanismos para la prevención, conservación y restitución del patrimonio cultural, mediante acciones que conduzcan a la persecución y sanción a los hechos o actos que deterioren, destruyan o trafiquen el patrimonio cultural".
En la parte considerativa de la declaración, pergeñada tras dos días de deliberaciones, pidió profundizar "nuestro diálogo sobre una cultura de paz en el contexto de la crisis mundial actual".
Lo propio, reducir y erradicar las relaciones de desigualdad y dominación que han conducido a situaciones de deterioro ecológico, pobreza, marginación y violencia que comprometen las manifestaciones de diversos grupos culturales en nuestras comunidades".
Estos dos tópicos en momentos de apertura hacia las comunidades de la región, que impulsen procesos de interculturalidad y de reconocimiento de la diversidad cultural.
También se pronunció a favor de la novísima política regional, que se extiende como reguero del pólvora, del principio del Sumak Kawsay/Suma Kamaña o Buen Vivir/Vivir Bien, que propugna los gobiernos progresistas de Latinoamérica.
Los ministros latinoamericanos signatarios de la declaración reconocieron "el valor de las políticas culturales para propiciar el desarrollo pleno de las capacidades creativas de las y los ciudadanos y la necesidad de avanzar en planes y programas que contribuyan desde lo cultural a la cohesión social, la construcción de una cultura de paz y el pluralismo".
Lo propio por desarticular "todas las formas de dominación y exclusión existentes y desarrollar políticas de inclusión sin discriminación de raza, genero, religión, edad, opción sexual y otros".
ABI, Santa Cruz