El presidente José Mujica fue distinguido por el diario EL DEBER durante una gala en la capital montevideana. Llamó compatriotas a los bolivianos
Cecilia Dorado N. Enviada especial a Montevideo
El presidente Mujica lee un ejemplar de EL DEBER durante el acto celebrado en la sede del Gobierno
Levantó la estatuilla y se retuvo por unos segundos contemplándola. El Patujú de Bronce conquistó al presidente de Uruguay, José Mujica, que terminó diciendo: es hermosa. Es más, recordó los colores simbólicos y la forma de esta planta típica del oriente de Bolivia. Así fueron los primeros instantes en que el mandatario uruguayo se mostró emocionado al recibir el premio al personaje del año 2014, de manos del director ejecutivo del Diario Mayor EL DEBER, Pedro Rivero Jordán, en la Torre Ejecutiva sede del Gobierno de Uruguay, en Montevideo.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El director de esta casa periodística, que estuvo acompañado del editor de Mundo, Carlos Morales y la periodista Cecilia Dorado, destacó la personalidad de Mujica que ha marcado un sello personal en la política internacional y nacional, sobre todo por su sencillez y autoridad que lo caracterizan. Más fue su sorpresa del primer mandatario cuando recibió como parte del reconocimiento una hamaca típica de Guarayos, color naranja, que de inmediato arrancó halagos por su origen indígena.
Vestido de un saco azul a cuadros, con el escudo de su país en la solapa izquierda, dijo estar muy agradecido por la distinción, particularmente porque viene del pueblo boliviano. “Para mí es un honor porque siento que viene del querido y humilde pueblo boliviano, que no solo es un pueblo hermano, porque América Latina es una nación todavía dividida en países, pero que es una misma nación. Por lo tanto, yo considero a los bolivianos como mis compatriotas. Sé que estas cosas no se estilan, yo no lo digo por la circunstancias, pienso como un pensador argentino de hace muchos años de que hicimos muchos países porque fracasamos en hacer una nación, esa es parte de la lucha que tienen las generaciones que vienen, porque el mundo al que vamos hay que ser fuertes y para ser fuertes los débiles tienen que juntarse”, expresó en su discurso.
La periodista Cecilia Dorado también le entregó un ejemplar de la edición de lujo que EL DEBER publicó por sus 60 años de existencia. Apenas lo recibió no tuvo reparos en sacarlo de la funda y hojearlo, mientras comentaba el contenido de la publicación. Morales le expresó que la postulación de Mujica al premio, que él había propuesto desde su área, responde a la admiración que mucha gente siente por él como líder político.
Morales le obsequió un ejemplar del diario y el libro que publicó hace años como un compendio de diversas entrevistas que hizo a personalidades internacionales que visitaron Bolivia.
De hecho, al iniciarse la conversación, Mujica dijo pertenecer a una generación de gente que quería cambiar el mundo y que: “Como cualquier quijote que se mete a transformar el mundo tiene muchas contrariedades, uno de los precios que tuve que pagar es que estuve mucho tiempo preso en soledad absoluta y me sirvió para pensar y repensar muchas cosas”.
Sin muchas poses, el presidente no guardó reparos en seguir conversando y de paso recordar las dos veces que estuvo en Bolivia, primero como ministro de Agricultura y luego como primer mandatario, durante la Cumbre del G-77 + China.
Finalmente, después de más de una hora, Mujica en persona tomó la estatuilla del Patujú de Bronce, colocada en una delicada caja tallada en madera, la puso bajo el brazo izquierdo y se la llevó, mientras reiteraba su agradecimiento a la visita y la distinción de EL DEBER. Ya era de noche, pero él no mermó ni una palabra ni gesto de simpatía