Acuerdos electoralistas del binomio de UN y de los demócratas solo queda la historia. ARCHIVO Desde el análisis, la expectativa del desgaste del MAS frente a una hipotética crisis económica y la pugna por el espacio político nacional son razones para explicar la dispersión de las oposiciones.La previsión de que al Gobierno de Evo Morales le tocará administrar una debacle económica y la disputa por el campo político nacional para 2019 son dos de las razones con las que analistas y políticos explican el abandono del proyecto articulador en torno a una sola alternativa frente al MAS de parte de los diferentes bloques opositores, como se pregonó en la última campaña de elecciones presidenciales.Sí, las oposiciones siguen dispersas. En la Asamblea, entre sus líderes, en las regiones, en los municipios, en distintos partidos. Ese diagnóstico parece obvio. Lo que hace falta son explicaciones para la disgregación que puede facilitar al MAS ‘administrar’ la caída de los precios de las materias primas y sortear sus contradicciones, opina el politólogo Manfredo Bravo.Caso por casoSamuel Doria Medina y Ernesto Suárez están lejos de la unidad que propusieron. Han hablado después de las elecciones, sí, ambos lo dicen, pero no coordinan. Sus partidos dirigen por separado a los parlamentarios que obtuvieron en ese ‘matrimonio’ opositor, el que mejores resultados tuvo en 2014 con 24%, 36 puntos abajo del MAS.“Ya no tengo ninguna relación”, dice Suárez sobre Doria Medina. Es categórico. Está más preocupado por el encierro del exgobernador Carmelo Lens y por el juicio que a él le toca, algo que compara con el camino solitario que pelea el exprefecto pandino Leopoldo Fernández.Para Suárez, los enjuiciamientos en contra de los opositores benianos son ‘su’ pelea. Los demócratas de otras regiones solo pueden expresar apoyo, opina.Para Samuel, la prioridad es apuntalar su propuesta anticrisis y quiere hacerlo de la mano de la alcaldesa alteña de su partido, Soledad Chapetón, y con Adrián Oliva, gobernador de Tarija, que tiene acercamiento con Morales.“Después de las elecciones subnacionales, la oposición tiene un rol importante. Ha ganado elecciones en gobernaciones y alcaldías muy importantes”, explica el tres veces candidato presidencial, que vendió su cementera para dedicarse a la política y que puede volver a intentarlo en 2019. Ya no coordina con sus exaliados y busca hacer su propio camino, por ejemplo, presentando estos días el programa ‘anticrisis’ que preparó, porque el Gobierno no tiene, según él.Mayor distancia hacia Samuel marcó el gobernador cruceño Rubén Costas, demócrata que confirmó que ya no irá por la reelección departamental, de modo que solo puede aspirar a lo nacional, como Samuel o Ernesto; o a lo municipal.El excandidato Jorge Quiroga ahora es miembro del equipo del presidente Morales para la causa marítima, mientras que el alcalde paceño Luis Revilla, el munícipe con más apoyo según una encuesta de Ipsos, se reacomoda en La Paz.Pablo Deheza, director de Autonomías del Gobierno, ve que las oposiciones no pudieron unirse debido a que improvisan candidaturas y no tienen estructura ni agenda política propia. Para él, la ‘élite cruceña’ no se involucró en los principales binomios opositores de los últimos comicios por una suerte de ‘brete ideológico’ regionalista que restringe su despegue nacional. Según Deheza, en esas condiciones Morales tiene ventaja aun en tiempos de crisis