Las rejas que han puesto las fuerzas de seguridad alrededor de la plaza Murillo no le dejan ver lo que está pasando con la protesta de las personas con discapacidad. El otro día se produjo la detención de un periodista que hacía la cobertura y si bien el incidente pudo haber sido atribuido a la confusión reinante en el lugar, la retención del hombre de prensa, las amenazas que recibió y las exigencias que le hicieron de borrar el material que había registrado, hacen pensar que las cosas se van alterando más de la cuenta.
Los policías también arremeten contra los discapacitados y cuentan que alguien intentó robarle el escudo a un policía, que por poco matan a un uniformado con una muleta y que golpear una reja es un “atentado a los bienes públicos”. Se inventan que hay infiltrados, tratan de mostrar a un marchista como falso discapacitado y quieren hacer creer que Goliat anda en silla de ruedas y que va ganando la batalla.
El colmo de la crispación fue la detención de tres estudiantes universitarios que trabajaban como voluntarios dando asistencia a los manifestantes. Los insultos a los medios y a la Iglesia que pide cesar la violencia son simplemente “la cereza en la torta”.
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Fuente: eldia.com.bo
