
Aunque los estudios a más de 300 mil personas arrojaron que los que tomaban la siesta durante menos de 40 minutos no presentaban un riesgo mayor a desarrollar síndrome metabólico, los que tomaban descansos de más de 40 minutos acrecentaban un 50 por ciento la probabilidad de tener diabetes tipo 2.
De acuerdo al Dr. Tomohide Yamada, diabetólogo de la Universidad de Tokio, «la siesta es una práctica muy común en varios países del mundo», por lo que «clarificar la relación entre las siestas y la enfermedad metabólica podría ofrecer una nueva estrategia de tratamiento, sobre todo dado que la enfermedad metabólica ha estado aumentando en todo el mundo».
También comentó que mientras el sueño es un componente importante en nuestro estilo de vida saludable, al igual que la dieta y el ejercicio, las siestas largas nos hacen entrar en sueño profundo que nos impide completar el ciclo de sueño normal lo que puede dar lugar al fenómeno conocido como inercia del sueño, en el que una persona se siente aturdida, desorientada e, incluso, con más sueño que antes de dormir la siesta.
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Como defensoras de las siestas, la noticia nos pone un poco tristes y si bien no renunciaremos por completo a este placer de hoy en adelante sí seremos más conscientes del tiempo que invertimos en ellas.Fuente: www.imujer.com