
Justo cuando el mundo futbolero opto por un juego frío, fuerte y pragmático para buscar resultados, los brasileños se acordaron del jogo bonito y nos pintaron la cara, haciendo resucitar su fútbol, con protagonistas que superan a los bordadores del Gran Poder.
Mi suegra está contrariada. Ella adelantó que no es posible que Bolivia juegue en la arena, pero ya no le expliqué que jugaron en un estadio que se llama arena. Ha tomado caipiriña camba, que es un culipi mezclado con melao y está hecha una fiera. Ha dicho que suspenderá la pensión a unos garotos que viven en las favelas estudiantiles de la Busch, porque Naymar nos ha dado tunda jugando y golpeando, pero se hizo la del otro viernes cuando vio que sangraba.
Le dije que eso no se hace. Luego ya conversamos tranquilos, dijo que pese a todo, le gustó nuestra selección porque fue a presionar, pese a las imprecisiones, a momentos hizo buenos pases pero la realidad del futbol es esa.
La única forma de detener a los brasileños, cuando iban tras el arco, sería con los movimientos sociales, pero eso le expliqué a mi suegra que no es posible. Los reglamentos lo prohíben.
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Nos conformamos en lo que vendrá luego. No será fácil jugar contra los ecuatorianos que ayer hicieron pomada a los chilenos con baile incluido. Dijo también que tenemos que levantarnos de esta caída y retomar la senda de la victoria y para ello nos esperan 4 mil metros de esperanza sin oxígeno, el martes próximo.
Para demostrar que no es rencorosa, se salió y se fue a festejar por la Busch con estudiantes brasileños y recién llegó a la hora del desayuno con una botella de kashasha a medio tomar y bailando una samba brasileña.Es una pasa pasa, pero dice que por ese gesto le darán el premio del Fair Play, siempre y cuando la FIFA no le haga una tésis de alcoholemia.