El que susurra a Trump y el jefe del ‘Washington Post’ en España

Trump y Thiel

Una garganta profunda con nombre de mujer me alerta de que Peter Thiel, el famoso gurú de Silicon Valley en la corte del emperador Donald Trump, ha sido visto por un famoso hotel madrileño sito entre la plaza de Colón y Nuevos Ministerios.



Me hubiera gustado poder hacerle algunas preguntas y muy especialmente qué se le ha perdido por la capital de España, pero no fue posible.

Thiel está considerado como el águila de los negocios de Silicon Valley, donde siempre juega a tope bajo su lema “nada contra corriente”. Lo ha hecho apostando por el constructor y ha vuelto a ganar. Es uno de los “susurrantes” por excelencia del nuevo mandatario. Peter querría destruir el Estado y sustituirlo por el paraguas ultraliberal sin que quede resquicio alguno al poder político al uso.

Bueno, el hecho es que se fue como llegó: en medio del secreto.

Baron ha dejado algunas recetas para combatir a los poderosos: publicar, publicar, publicar. Sin miramientos, con hechos y fundamento

Un compatriota suyo, Martin Baron, director de ‘The Washington Post’, también llegó a Madrid y, sin embargo, se hizo notar. Si Thiel tiene en Donald Trump a su profeta, Baron lo considera un enviado del infierno. Porque ha sido el suyo quizá el medio de calidad que con más ahínco ha puesto al descubierto la “mentira Trump” antes, ahora y después. No hay que olvidar que Martin, al frente en su día del ‘Boston Globe’ destapó el famoso escándalo de pederastia de sacerdotes en aquel territorio que luego dio lugar a la no menos famosa película ‘Spotlight’. Es decir, tiene ancestro a la hora de poner la bala en la entreceja.

El director de
El director de ‘The Washington Post’, Martin Baron, en Madrid. (EFE)

En realidad, Martin Baron hizo un catálogo de maldades del comandante en jefe que a esta hora ya sabe cualquier ciudadano del mundo sin necesidad de pagar precio especial por escucharle. Pero no está mal que un norteamericano hable mal de otro en el exterior con fundamento. Aquí los dirigentes políticos no tienen el poder de Trump pero algunos sí parte de su mala leche.

El colega de Estados Unidos ha dejado algunas recetas para combatirlos: publicar, publicar, publicar. Sin miramientos y con hechos y fundamento.

Dejó su testamento ‘sine die’: “Si los periodistas denunciamos las falsedades y abusos de los poderosos, la gente volverá a confiar en nosotros…”.

¡Claro, Martin!

Fuente: elconfidencial.com