TV: Un mundo de mentiras


Carlos Meleán*

Los medios de comunicación juegan un papel importante dentro de lo que llamamos democracia.

Los medios de comunicación crean la base para generar la opinión pública, por eso el que controla estos medios puede llegar a controlar la democracia y volverla simplemente una dictadura, pero haciendo creer al pueblo, que consume esa información, de que la democracia vive y es libre.

Dicen que hay una ética profesional… hasta el momento un rumor, un fantasma, una mentira, porque en todos los campos de una sociedad corrupta, no ha de existir una ética pragmática.

Por eso se le paga a una persona que perdió su credibilidad hace mucho y que está en la cárcel, para que cuente la verdad, que siempre fue una sola verdad, pero en diferentes versiones y cada versión un capítulo más de una obra tan absurda, donde la encarcelada NO es la protagonista principal. Y bueno para qué se tiene al llamado “periodismo oficialista” si la meta es el cambiar la perspectiva, para que los realmente involucrados sean puestos debajo de la sombrita, donde ¿supuestamente nadie los ve?

Y por eso se le otorga una audiencia, se le otorga privilegios, se le da dinero a esa persona, para que entre lágrimas nos cuente que la vida fue dura… simplemente porque los opositores así lo determinaron, pero cuán dura es la vida si se la ve maquillada, peinada, teñida, con uñas postizas, manicure perfecta, ropa impecable… bien alimentada… bien pagada… y que los profesionales-managers-de-la-información caigan a cometer tales errores, lejos del contenido de lo dicho, ya es una vergüenza, es una vergüenza nacional pero que es mostrada en vivo y en directo, suponiendo que el pueblo es boludo y no se da cuenta de nada.

Y el problema no es la mujer, no son sus mentiras, no es su moral o ética, tampoco si tuvo un parto o una cesárea para tener al hijo fantasma, tampoco si fue la paloma el padre, tampoco si ese hijo fantasma fue a Chile para ser curado por los médicos fantasmas y esos gastos cubrió el padre fantasma, o si chunqueó a todos los del gabinete, tampoco si amaba a su rey, o si los chinos le gustan pol el alloz con leche… el problema es de que la justicia no quiere encontrar la verdad, el problema es de que nadie sabe hasta dónde hubo influencias, el problema es de que se demostró que en la casa de gobierno no hay control alguno, el problema es de que se demostró que la corrupción es real… y lo peor del caso es de que en una forma genérica se trata de crear una realidad política afín al gobierno y nada más.

Una TV de ese estilo es un peligro, pero por suerte esa TV no tiene conceptos, ni personas inteligentes que usen a ese medio, para meternos los dedos por la boca hasta el cerebro, y cambiarnos las neuronas por chips, para que de un día a otro salgamos a la calle, como robots, para venerar al nuevo redentor caído del cielo.

*Hamburgo, Alemania

Categorías Opinión