José Alberto Gonzales aseguró que para introducir cambios en el sistema judicial se requiere de magistrados probos y el cambio de los códigos. Te invitamos a ver y leer la entrevista
¿Apostando a la elección vamos a encontrar a los magistrados idóneos? El tema de la justicia es complejo, tiene muchas aristas y probablemente no se resuelva en su totalidad simplemente cambiando a las autoridades. Considero que por muy buena preselección que se haga, si no se adoptan otros tipos de modificaciones en el sistema judicial difícilmente logremos grandes cambios. Paralelamente a la preselección, estamos trabajando en el tema de los códigos, que son considerados otros de los cuellos de botellas que generan problemas en la justicia boliviana porque hoy tenemos un Código Penal y un Código de Procedimiento Penal. La idea, que estamos trabajando en la Cámara de Diputados es la aprobación en grande de un nuevo Código del Sistema Penal, que es una normativa que tampoco traerá todas las soluciones mágicas al problema de la justicia, pero que sumado a la designación de las mejores personas al Órgano Judicial, más la posibilidad de tener un mejor sistema de códigos, que realmente traten de acabar con las mañas de la justicia boliviana y de todas estas triquiñuelas que suelen usar los abogados, esperamos cambiar el sistema.El rector de la UMSA, Waldo Albarracín, denunció que algunos postulantes tienen antecedentes penales, ¿qué opina?Celebro que quienes tengan algún tipo de observación, algún tipo de impugnación respecto a uno de los postulantes nos hagan conocer los antecedentes porque es lo razonable. Si bien ha fenecido el periodo para que los ciudadanos presenten alguna impugnación, en el caso del Consejo de la Magistratura y del Tribunal Agroambiental, tenemos una instancia que es la Asamblea, donde nos reuniremos para definir quiénes irán a la papeleta para que el pueblo los elija; seguramente en ese momento haremos las consideraciones pertinentes. En este caso particular, Albarracín, como cualquier otro ciudadano de a pie, que tenga alguna observación o denuncia en contra de uno de los postulantes tiene, no solo el compromiso sino la obligación de presentar la impugnación para que los bolivianos tengamos una mejor justicia. El doctor Albarracín ha prometido que nos hará llegar los nombres de estas personas y estamos esperando la nota oficial para hacer el seguimiento respectivo en la Fiscalía, en los juzgados, en los lugares donde estén sustanciándose los procesos. De confirmarse que se trate de gente que no reúne las condiciones, los dejaremos en el camino.¿En qué aportaron las universidades?Hay que puntualizar que la tarea del sistema universitario consistió en la elaboración de las preguntas, no menos de 360, de ellas se hizo sorteo y, finalmente, 120 postulantes pasaron a la evaluación escrita; 60 para el Tribunal Agroambiental y 60 para el Consejo de la Magistratura. ¿Qué pasó? Fueron detectadas unas cinco o seis preguntas que no tenían rigor académico, que eran elementales, muy básicas y que probablemente hasta un estudiante de Derecho hubiera podido resolver sin complicaciones, pero fíjese que no fue la tónica de todo el examen, el resto de las preguntas, exceptuando estas, eran bastante complejas, tanto es así que de todos los postulantes que rindieron el examen ninguno logró la máxima puntuación, que era 30. Recuerdo una anécdota, que uno de los postulantes salió todo airoso y dijo que respondió en 45 minutos porque era pichanga. Vi en la televisión como se llamaba esta persona, averigüé que nota obtuvo y, para mí sorpresa, sacó 18 sobre 30. No sé si fue por la velocidad con la que resolvió el examen, pero no era una cosa tan sencilla como para decir que cualquier chiquillo de básico podía dar ese examen, porque de haber sido así, seguramente muchos tendrían calificaciones altísimas. Las universidades también es parte del problema de la justicia,¿cree necesario introducir cambios en la formación de los profesionales?Sin duda, es parte del problema que enfrenta la justicia y del abordaje que se tiene que hacer para tratar de encontrar soluciones. Justamente, uno de nuestros asesores en el tema del Código de Sistema Penal, que es el doctor Alberto Binder, un penalista argentino con tremenda experiencia, recomendaba a las universidades que revisen sus programas de estudios y los contenidos que están dando a los alumnos porque son muy antiguos, totalmente anacrónicos, probablemente que ni siquiera se ajustan a los tiempos que vive hoy el Estado Plurinacional, que tiene una nueva Constitución Política del Estado.En este proceso existen dos corrientes: La oposición que insiste en que las nuevas autoridades estarán para impulsar la reelección y, el oficialismo que apunta a la reforma judicial.¿Cuál es su posición? Primero se debe aclarar que el periodo de funciones de los actuales mandamases de la justicia boliviana fenece el 3 de enero de 2018, por lo tanto teníamos la obligación de elegir a los nuevos magistrados del Órgano Judicial. No podíamos dejar de lado la Constitución y permitir que esas autoridades se prorroguen en su mandato. En segundo lugar, también dentro de la Constitución se establece que es obligación de la Asamblea Legislativa dirigir el proceso de preselección. Esto no es un tema que se nos ocurrió porque estamos en víspera de una consulta o alguna reelección, no; hay un mandato que vence el 3 de enero y que nos obliga, como Asamblea, cumplir la Constitución y darle nuevas autoridades a la justicia. Si estuviéramos eligiendo futuras altas autoridades de la justicia solo para que faciliten la reelección de Evo Morales, me pregunto: Qué harían los otros seis años, a qué se dedicarán. Estos son los magistrados que atenderán y resolverán los casos de violaciones, las denuncias de corrupción, todos los juicios y causas que se ventilen en el país. Pretender simplifica este proceso de preselección a un momento particular que pueda interesar al MAS, me parece que es una lectura muy pobre, como pobre viene siendo el desempeño de la oposición en todo este proceso.
La oposición ha insistido en una mejor selección de candidatos, ¿por qué califica su trabajo de pobre?El tema de la oposición es bastante curioso, particular, porque así como salen a los medios de comunicación para defenestrar el proceso, intentar boicotear o entorpecerlo, después se sientan bien aplicaditos a controlar en las sesiones de las comisiones. Trabajan, evalúan, preguntan, cuestionan, califican, incluso algunos felicitan. Es parte del desempeño de la oposición. Siempre recuerdo cuando arrancaba en este trabajo, uno de los senadores de la oposición me decía no es nada personal, pero hermano aquí solo tengo que decir que está mal todo lo que tú hagas, ese es mi trabajo. Y presumo que el tuyo es decir que todo está bien. Quiero decir que en la Asamblea estamos tratando de hacer lo que nos manda la Constitución.¿Está de acuerdo con la reelección?Creo que lo mejor que pueda pasar en Bolivia es que Evo Morales continúe después de 2020. Hay que buscar el camino dentro del marco de la Constitución para que se pueda habilitar su candidatura. En mi criterio, es el único político que está en condiciones de garantizarle una estabilidad en Bolivia y que el presidente sea un elemento articulador. Recuerdo cuando Evo iniciaba su mandato y no tenía pisada en Santa Cruz, pero en las últimas elecciones (generales de 2014) el presidente ganó en Santa Cruz, entonces creo que tiene esa capacidad de articular a todos los bolivianos, un hombre de consenso, que durante estos 11 años ha acumulado una gran experiencia que sumada a sus dotes de político hace que sea el mejor candidato. En este momento no hay alguien que pueda reemplazarlo en la Presidencia.
No quiero hablar de escenarios catastrófico si Evo no está, pero imagino que sería un retorno al pasado, cuando se producían los altos niveles de ingobernabilidad por el cuoteo, las alianzas, las megacoaliciones y todo tipo de cuestiones que tenían que hacerse para tratar de llegar a ciertos niveles de gobernabilidad. Creo que ese escenario puede retornar si no tomamos una buena decisión. Tenemos que ver lo que está pasando en la región, Evo Morales va quedando como el único mandatario progresista en una región donde había varios presidentes que comulgaban con la idea de recuperar el rol del Estado en la administración de las cosas.¿Venezuela es un ejemplo contrario de lo que usted dice?Venezuela es un caso particular. Es un país que atraviesa una situación muy delicada, donde lamentablemente no se está queriendo respetar lo que ha dicho el pueblo en las urnas. Entiendo que cuando (Nicolás) Maduro ganó las elecciones lo hizo con un margen estrecho, pero lo suficiente, según las reglas de la democracia, para ir adelante con el Gobierno, pero desde el primer día de gestión la oposición se encargó de bloquearlo y, bueno, hoy es por todos conocido que se pretende tratar de deslegitimizarlo. Lo presentan como el mayor dictador, el gran tirano y no sé qué otros calificativos. Creo que hablar desde aquí de Venezuela es bastante riesgoso, podemos caer en imprecisiones. He hablado con mucha gente, que no simpatiza con Maduro, pero me dice que en cualquier supermercado, fuera de los epicentros que muestran CNN y otras cadenas internacionales, hay papel higiénico, champú, carne, pollo, pan y lo que la gente quiere comprar. No es que la gente se está muriendo de hambre, como muestran algunos medios de comunicación que concentran una información y tienen un objetivo claro, que es tumbar a Maduro. Ojalá el conflicto se resuelva en un escenario democrático y de paz.
¿Usted no cree que la actuación de los opositores allá es legítima, es legal?Es legítimo en tanto y en cuanto se encuadre en la Constitución. En Venezuela se ha elegido un nuevo Parlamento en el que Maduro ha perdido el control, ya no con la mayoría que en algún momento tuvo (Hugo) Chávez, y eso ha hecho que el Gobierno se vea en dificultades para llevar adelante la gestión. Me parece legítimo que en el periodo, en el tiempo en el que se establecía la posibilidad de avanzar a un revocatorio se lo hiciera. Entiendo que esos plazos han vencido, eran hasta el año pasado. Es un tema muy angustiante, muy triste porque sabemos que se sufre de un lado y del otro. En Venezuela hay problemas, está claro, pero están siendo exacerbados con cierto tipo de intencionalidad que buscan la caída de Maduro.¿Cómo queda Bolivia después de ser el único país que no acompañó a los miembros del Mercosur que pedían la suspensión del referéndum para aprobar la Constituyente en Venezuela?Eso marca, justamente, la soledad de Evo en la región. Esa soledad que hace que hoy en Argentina las tarifas de energía eléctrica suban a 700, 800 o 1.000%. Aquí como mucho ha subido el 3%. No es Evo el que está llevando adelante mecanismos de privatización, de facilitación de la vida a las élites, a los banqueros o a ciertos sectores privilegiados de la economía de sus países. Evo sigue siendo el presidente que gobierna para la gente, para su pueblo, para los más necesitados.Usted ha declarado que es más evista que masista, ¿cómo lo explica?No tengo militancia en el MAS, no estoy inscrito y no tengo vida orgánica; me adscribo en la admiración, en el respeto, en el cariño que siento por el presidente a quien considero una persona muy trabajadora, honesta, entregada a su país y que, como cualquier ser humano, tiene sus grandes defectos. En mi balance creo que tiene más virtudes por eso soy evista, cómo no voy a creer en una persona que le dedica toda su vida a pensar en cómo sacar adelante a Bolivia.El Evo que usted conoció y que lo convenció de dejar su carrera periodística, ¿sigue siendo el mismo?En términos políticos, creo que Evo ha madurado mucho. Antes era un líder que, probablemente, iba más a la confrontación, pero todos estos años ha aprendido la posibilidad de conciliar. Evo siempre ha sido conciliador por naturaleza, pero ciertas circunstancias que se vivían en el país, como el hecho que lo hayan rechazado en un primer momento, presumiblemente por su condición de indígena, lo hicieron atrincherarse en determinado momento. Además de su madurez, a eso le ha sumado la experiencia por escuchar consejos, recomendaciones y seguir ejemplos de líderes tan potentes como Fidel Castro, Lula, el propio Chávez, Kirchner, esa es la principal virtud de Evo.¿Cómo ve el debate mediático entre Álvaro García Linera y Carlos Mesa?Lo reconozco y lo he dicho sin ningún tipo de problemas, que Mesa es un gran vocero; no sé si habrá otro mejor que él para la causa marítima, creo que ha hecho un gran desempeño y no lo vamos a discutir ahora. Donde sí me genera dudas es Carlos Mesa presidente.¿Por qué?Creo que en su momento Carlos Mesa se aplazó y el mismo me lo ha reconocido. Cuando volví de Brasil comencé a hacer un ciclo en radio, lo invité un día y una pregunta que me quedó pendiente de aquella vez era por qué no nacionalizó (los hidrocarburos). Me echaron de PAT porque todas las noches le preguntaba al entonces presidente de la República, que además era el dueño del canal en el que yo trabajaba, por qué no nacionalizó. Hormando Vaca Díez terminó promulgando la Ley de Hidrocarburos.Le pregunté ese día a Carlos Mesa si consideraba que pudo hacer la nacionalización y quizás seguir siendo presidente de Bolivia hasta hoy, porque Evo dijo: “Si Mesa nacionalizaba, probablemente yo no hubiera sido el presidente”. Dejó pasar el tren, seguramente tuvo temor, se dejó permear por esas amenazas de las petroleras que retirarían las inversiones y Bolivia se acababa. Seguramente él creyó, se dejó impresionar. El 1 de mayo Evo nacionalizó y esa guagua vino con su tremenda marraqueta que permitió subir la renta petrolera de $us 280 millones por año a 2.000, 3.000, hasta $us 5.000 millones anuales. Permitió que toda esa plata que antes se llevaban las empresas trasnacionales se quede en Bolivia y sirva a la gente para tener gas, agua, caminos y hospitales. Mesa renunció unas 10 veces a la Presidencia, pero era de mentirita. Recuerdo una frase de Víctor Paz: hombre cobarde no entra a Palacio. Y creo que se ajusta bastante bien a algunas personas que quisieran tener una opción, pero no les da la talla.
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Hay analistas que mencionan la dupla Evo-Mesa o la Evo-Gringo, ¿qué opina?Respeto a un binomio, considero que no lo veo con otro vicepresidente que no sea Álvaro, es una lectura muy personal. Llevan 11 años en el ritmo, en esa forma de gobernar, lo veo tremendamente complicado. Entiendo que se han complementado de una forma tal que difícilmente se pueda encontrar otra dupla mejor que la de Evo y Álvaro. Por tanto quedo excluido, me estoy autoexcluyendo, pero no solamente por eso, sino porque definitivamente mi rol tiene fecha de vencimiento, porque si es que no me echan antes, sería el 22 de enero de 2020.
¿Cree posible que el MAS sobreviva y que se alargue el proceso de cambio después de Evo y Álvaro?No lo sé porque los liderazgos tienen una presencia muy fuerte, no solo en la historia de Bolivia sino en general. Parece que el ser humano requiere tener ciertos liderazgos que lo conduzcan, que los lleven por el camino, sino fuera así, cuántos Fidel Castro tendríamos. No me vas a decir que Raúl es como Fidel, para mí no, cada uno tiene sus virtudes. Es como Perón en Argentina, hubo uno solo, como en su momento Víctor Paz fue uno solo. Creo que hoy, salvando las distancias, pregunto, los Verdes sin Costas qué serían, o SolBo sin Luis Revilla qué sería o UN, sin Doria Medina. Me parece injusto que se pretenda cargar todo lo que tenga que ver con el liderazgo fuerte que tiene una persona, además bien ganado, porque Evo no es que se haya hecho nombrar por sus compadres ni por sus amigotes, ha hecho una carrera política extraordinaria.
Fuente: eldeber.com.bo
