Abán, el valluno que imita a Bolt desde las zapatillas hasta el festejo

Si algo está claro para Carlos Abán es que quiere ser como el jamaiquino Usain Bolt. El atleta valluno cree que tiene “todo” para ser como su ídolo pues lo imita “de la cabeza a los pies”.

En las últimas 48 horas, el considerado Bolt Boliviano sumó dos medallas de oro y una de plata en los Juegos Plurinacionales de la fase departamental y para él significan acercarse más a su objetivo a corto plazo que es ser el “hijo del Rayo” a nivel nacional.



Pero su meta ambiciosa es que el verdadero Bolt, aquel que marcó historia en la disciplina, pueda observarlo competir en algún torneo o siquiera que escuche su nombre.

Para Abán, al principio fue una locura, pero pensó que, quizás, en los Juegos Bolivarianos de Colombia de 2017, de noviembre, o en los Juegos Suramericanos de Cochabamba, de mayo de 2018, Bolt pueda escuchar su nombre por el parecido físico y por las medallas de oro que se ha planteado conseguir.

“Sé que en algún momento podrá verme o quizás escuchar de mí. No creo que sea una locura”, declaró el atleta.

La particularidad de Abán es que más allá del parecido físico con Usain Bolt, utilizó en los Pluris las mismas zapatillas con las que el jamaiquino se retiró de la práctica profesional de la disciplina, en los pasados Mundiales de Atletismo, que se desarrollaron en Londres, la segunda semana de este mes.

“Tiene mucho significado para mí el tener estas zapatillas. Mis papás nunca han dejado de apoyarme y un día me sorprendieron con estos tenis de atletismo. Los compraron directamente de la tienda de Bolt en los Estados Unidos. Es un sueño utilizar las mismas zapatillas que mi ídolo usó en su despedida”.

Y eso no es todo. Ya se apropió del popular festejo que realizaba Bolt cuando ganaba medallas o rompía récords, eso, con la intención de aumentar su parecido con el atleta de las Antillas. Abán, tras ganar las dos preseas doradas en los Pluris (en las pruebas de 100 y 200 lisos. presea de plata en relevos 4×100), con su colegio, el Instituto Americano de Cercado, no dudó en inclinar su cuerpo a la derecha y apuntar con sus manos al lado contrario, como lo hacía Bolt.

Al principio de su carrera deportiva, la idea de ser considerado el Bolt boliviano no estaba contemplada en su cabeza, pero gracias a los logros que ha cosechado tanto a nivel nacional como internacional y a los comentarios que ha recibido por sus amigos sobre “lo común” que tiene con relación al jamaiquino, le parece “una maravilla” que lo vean como el mejor de Bolivia.

“No sé si merezco que me llamen como el mejor atleta del mundo en muchos años. Lo que sí se es seguro es que quiero ser como él, lo imito en todo y espero que se dé la opción de que pueda, algún día, conocerlo”.

Si bien siente que le falta madurar como deportista, confía en que con sacrificio, esfuerzo y guía de sus entrenadores (Bruno Rojas y Luis Daniel Valenzuela) “podrá escribir su nombre” en la historia del deporte pista en el país y de América.

“Así como en la vida, en el deporte uno se pone metas. Las mías son muy ambiciosas y es porque confío en mi capacidad. Solamente queda luchar por lo que quiero y encaminarme más a mis objetivos. A algunos les parecerá bien y a otros no”.

LAS ZAPATILLAS QUE UTILIZÓ ABÁN EN LOS PLURIS, LAS DE BOLT, CUESTAN CERCA DE 700 DÓLARES. ES UN REGALO DE SU PAPÁ POR LA CAMPAÑA DEL ATLETA. 

Fuente: opinion.com.bo