¿Es el fin del Evismo?

Roberto MéndezPeriodista¿Es el fin del Evismo?, escribió el sociólogo Renzo Abruzzese, al subrayar que 12 años después, el Movimiento al Socialismo, ha perdido el principal capital de un partido político: las calles.Y vaya que es cierto, porque las calles, que fueran ‘històricamente’ propiedad del MAS, ya no es mas su bastión, como lo fuera antes de llegar al poder y durante un poco más de la década que lleva en el gobierno.Y en el gobierno lo saben. Por eso, en busca de oxígeno, retrocedieron y abrogaron un Código Penal persecutorio que pretendían imponer.Porque las calles han vuelto a ser recuperadas por sus dueños originales, por los que sufren, aman, trabajan y sueñan con mejores días: por nosotros, el pueblo.Esa es la causa para que en general todos los paros cívicos convocados han sido contundentes. Porque han salido a protestar propios y extraños, jóvenes y adultos, niños y ancianos, mujeres y hombres, ricos y pobres, en una expresión que no puede ser interpretada como otra cosa que el agotamiento de un ciclo en la historia de Bolivia.Porque se acabó el encanto. Porque ha terminado ese romance que vivimos los bolivianos y que nos hizo pensar que las ojotas eran mejor que las corbatas. Porque las ojotas o los ponchos, terminaron siendo igual de podridos como los anteriores gobiernos.Y que no valen discursos que valgan ante el espejo de la realidad: corrupción generalizada, nacimiento de una casta de ricos y gastos superfluos que no hacen de la política, el arte de llegar al poder, para procurar la felicidad de los ciudadanos, como lo diría Aristóteles.“Cuando a un hombre se le da algo de autoridad, no tarda en demostrar si es humilde o no’, dijo Robert G. Ingersoll, orador del Siglo XIX cuando señaló textualmente: “Si quieres saber cómo es realmente alguien, dale poder”.Y los bolivianos entregamos el poder, y resulta que ahora pretenden apoderarse de manera indefinida de él, desconociendo los resultados del referéndum del 21 de febrero del 2016 y que por ejemplo ganó el voto nulo en las recientes elecciones judiciales, en una especie de expresión de rebelión a la forma cómo se estaba eligiendo a los administradores de justicia.Encima, sobre lo llovido mojado, pretendían la vigencia de un nuevo Código de Sistema Penal que nos pone a todos los bolivianos bajo sospecha, en una especie de espada de Damocles, que puede caer cualquier rato sobre nuestra cabeza, y dejarnos en prisión, o sin bienes, o inhabilitados del ejercicio profesional y que hasta contempla el allanamiento de domicilio a cualquier hora y cualquier día.Porque el rechazo al nuevo Código de Sistema Penal va casado con la falta de credibilidad en el sistema judicial, porque sabemos que tiene una directa dependencia con el gobierno.Y el pueblo demostró ahora, de nuevo, que, como dice el eslogans, jamás será vencido. Pero falta otra batalla, la final, en nombre de la democracia y el Estado de derecho.Porque dicen que todo es cíclico y para muestra revisemos la historia. El MNR que impulsó la revolución de 1952, con la alianza de obreros, campesinos, mujeres y en contra de “oligarcas y terratenientes”, duró 12 años y su jefe, Víctor Paz, con dos tercios de votos del Congreso, modificó la Constitución Política del Estado para postularse a un nuevo periodo, y cayó a pesar de tener su policía política y sus campos de concentración donde llevaba a sus opositores.El MAS usó los mismos postulados del MNR para llegar al poder, con los mismos sectores y también intenta forzar otro periodo más a pesar del referéndum del 21 de febrero y que el pueblo ya se pronunció por el cambio.Volvamos al principio. ¿Estamos asistiendo al fin del Evismo?. La historia lo dirá y nosotros estaremos ahí para presenciar todo, como pueblo soberano dueño del poder, al fin y al cabo…Roberto MéndezPeriodista