Brasil: El PT afronta una ardua tarea de reconstrucción tras el encarcelamiento de Lula y la derrota electoral.

No hay nada más simbólico para ejemplificarlo que el silencio de Ciro Gomes, el candidato del centroizquierda por el Partido Democrático Laboral (PDL) que quedó descabalgado en la primera vuelta, pero que quedó tercero en el reparto de votos. Haddad había contado con su apoyo de manera casi inevitable (Gomes fue ministro de Lula) y lo que recibió fue otra cosa. Un frío “apoyo crítico”, literalmente, un distanciamiento que para algunos es un claro intento de Gomes por posicionarse como líder de la oposición al Gobierno de Bolsonaro. El propio Gomes lo confirmó poco antes de votar: no pensaba apoyar al PT en la oposición. “Las izquierdas brasileñas van a pasar por una disputa de liderazgo”, opina Vitor Marchetti, profesor de Ciencia Política de la Universidad Federal del ABC.La otra fuerza en liza por el liderazgo opositor es el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), un bastión de disidentes del PT pero que defiende propuestas igualmente progresistas como el matrimonio igualitario. Ahora, este hermano pequeño del partido de Lula ha logrado 10 diputados federales, el doble que hace cuatro años. “El PSOL es bastante pequeño, pero su resultado nos revela que hay espacios del electorado que ellos están ocupando y que antes eran del PT”, prosigue Marchetti.Nadie duda del peso que aún tiene el PT, que sigue siendo el mayor partido de izquierdas de Brasil. Lo que sí se duda es cómo va a salir de esta. Su principal líder, Lula da Silva, está encarcelado por corrupción y nada indica que lo vayan a liberar pronto. Su sustituto como cartel electoral, Fernando Haddad, nunca fue uno de los barones del partido y tiene poca influencia entre sus fieles. Pocos creen que logre mantenerse, sin la fuerza de la presidencia, como líder de la oposición a una escala nacional.Quienes parecen destinados a ocupar el hueco que dejan Haddad, tras su derrota, y Lula, tras su encarcelamiento, son los políticos regionales del Nordeste, el enclave más pobre de Brasil, allí donde el partido logra siempre sus mejores resultados electorales. Es de ahí, por ejemplo, de donde viene el exgobernador de Bahía Jaques Wagner, quien se perfila como uno de los petistas que más poder tendrá en el partido a partir de hoy. “Yo no veo dificultades en la reorganización del PT, elegimos 56 diputados”, dijo Wagner esta semana en una rueda de prensa. “Entre todos los partidos arrollados [por la ola anti política en Brasil], el PT logró mantenerse en pie”, afirmó.Wagner fue elegido para el Senado y es conocido por haber mantenido discrepancias con Lula en el pasado. Él fue, por ejemplo, una de las pocas voces que defendió que el PT no debería presentar un candidato en estas elecciones y apoyar a Gomes. La derrota de Haddad le da la razón, ante los ojos de muchos en el partido.elpais.com (Con información de Regiane Oliveira)