
Con seguridad Bolivia no tiene la Policía más corrupta del mundo, ni siquiera de América Latina. Esta afirmación es provisional pues están haciendo unos esfuerzos sobrehumanos para llegar al podio. Lo peor de nuestra policía, sin embargo, es su hostilidad hacia el ciudadano común, al que acosan, maltratan y le vacían los bolsillos como si fuera un delincuente peligroso, cuando todos sabemos que los verdaderos criminales gozan de un trato preferencial. Esta realidad es mucho más patente en Santa Cruz, la ciudad favorita de los policías para su crecimiento “profesional” y su prosperidad económica. Por eso mismo nadie se puede alegrar con la decisión del Gobierno de enviar 150 nuevos policías a nuestra ciudad justo después del escándalo de los narco-oficiales. Dicen que es para reforzar la seguridad. Ni ellos se la creen.Fuente: El Día