
La mentada autonomía departamental es un engaño. No accionó ni un solo sistema de alerta ni gestionó un peso de ayuda.
La negligencia de los gobiernos municipales, que no actuaron a tiempo, ni le dieron importancia a algunas llamitas que empezaron en sus comunidades.
El protagonismo, a costa de la tragedia, que quiere tener la Sra. Sosa, politizando aún más el dolor ajeno.
Los celos institucionales y la falta de coordinación entre el gobierno central y la gobernación. Ambos se pisaban la manguera y actúan, en medio del desastre, deseando que el otro fracase en sus gestiones.
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Evo Morales tuvo un rol protagónico, más allá que sea presidente de Bolivia; y el Gobernador Rubén Costas se lo tragó la tierra. Alguien diría el “león fue chamuscado”.
El descontento de la gente se hará sentir en las urnas. El incendio marcará un antes y después en el proceso electoral.
El compromiso, la solidaridad y la sensibilidad de la gente que se movilizó para denunciar y ayudar a los damnificados de la Chiquitania. Punto alto.
El esfuerzo y el heroísmo, en medio de las miserias, de los bomberos que arriesgaron sus vidas para salvar algo de los seres vivos de la Madre Tierra. Punto destacado.
El rol protagónico de las redes sociales, que han desplazado a los medios tradicionales de comunicación en la prontitud de la información.
La prensa debe repensar cómo llevar la información a la gente, que antes de que emitan sus informativos ya conocemos las noticias del menú informativo.
Hernán Cabrera – Periodista