Buby Gonzales / 26.10.19Evo Morales ha sido compelido a aguantar hasta el final por sus socios del Foro de Sao Paulo, en vista de que esta ola por recuperar poder regional es quizás la última maniobra antes del declive final y con el ánimo de preservar alguna cuota de poder en Argentina, Uruguay y Bolivia.Sin embargo, el caso boliviano tiene ribetes especiales pues tiene la misión de constituir parte del cepo geopolítico al Brasil (Venezuela al Norte, Bolivia al Sur) destinado a neutralizar la influencia brasileña en la región y para permitir un permanente avance del Socialismo del Siglo XXI, habida cuenta que Cuba necesita recursos, Venezuela oxígeno e Irán precisa espacios desde donde acosar a los EEUU en su yihad.Maniobra probablemente identificada por los brasileños, lo cual los predispone a estar particularmente sensibles a la vulnerabilidad geopolítica y al peligro del narcotráfico asociado al gobierno de Morales.Evo Morales y su gobierno, completamente perdidas la legitimidad y la credibilidad en los planos nacional e internacional, tendrá muchísimos problemas para poner en práctica la conservación del poder, debido a su muy escaso márgen de maniobra. Actualmente y en el futuro, apenas podrá aspirar a mantener el poder sin gobernanza, situación extremadamente precaria habida cuenta de una sinceración improrrogable de la economía boliviana.Para mantener el poder, el uso de la fuerza ha sido una alternativa momentáneamente desechada, debido a los siguientes factores, entre otros:a) el régimen ha constatado (en los cabildos y el paro cruceño, además de las movilizaciones) la enorme desproporción numérica entre la ciudadanía movilizada y sus fuerzas afines,b) el conflicto y la resistencia ciudadanas no tienen un solo lugar de desarrollo, lo cual, en caso de enfrentarse con violencia, obligaría a desplegar varios contingentes policiales y/o militares cada uno de ellos menos poderoso que el conjunto unido (al menos 9 piquetes policiales para los 9 departamentos)c) poca cohesión interna de las instituciones del orden (no hay unanimidad en las cadenas de mando militares ni policiales)d) presión externa explícita en torno a la poca credibilidad del argumento de sustentación del régimen (supuesto ganador de elecciones con fraude)e) escenario global regional adversoDe no haberse dado la conjunción de estos factores, probablemente Evo Morales hubiera «limpiado» las calles a bala.En el futuro inmediato, es previsible una serie de escaramuzas de fuerzas para-gubernamentales (Sectores Sociales) aparentemente protegidos por la Policía (es la única muestra de lealtad que podrá lograr el régimen) que tratarán de menoscabar la firmeza de la resistencia. Probablemente intentarán «tomar» algún bastión simbólico (ej. Plan 3.000) para demostrar fortaleza disuasiva hacia la ciudadanía.A medida que pase el tiempo, y para mantener la vitalidad de la movilización ciudadana, se deberían considerar al menos dos variables de cohesión:1. Responsabilizar al régimen como único causante de los problemas y sus consecuencias. Argumento: «nosotros queremos democracia y libertad, ellos quieren el poder para seguir robando»2. Sin abandonar las acciones regionales, incrementar las presiones de El Alto y La Paz sobre el área de presencia de Evo Morales.Esto debe ser rápido y certero. No se debe permitir que el régimen agarre un segundo aire con una excesiva prolongación de la situación, aunada con eventuales resultados de las elecciones argentinas o un cansancio de la ciudadanía .Este último escenario podría ser usado para promover negociaciones tipo Maduro y prolongar todo para bajar la presión.En realidad esto sería nada más que un innecesario intento puesto que el modelo Evo Morales no tiene viabilidad económica. (demasiada dependencia de recursos que a estas alturas ya no existen ni existirán en el TGN).Resumiendo: Calle, calle y más calle…pero decisiones a tiempo…