Hospital de Quillacollo dice que radialista se quitaba el oxígeno; en Cochabamba muere otro periodista

Un informe señaló que Fortunato Fernández falleció afectado por diabetes e insuficiencia respiratoria por Covid-19. El Sindicato de Trabajadores de la Prensa señaló que su afiliado defendió su vida.

Betty Condori R.

 



Fortunato Fernández recibió un reconocimiento en vida
Fortunato Fernández recibió un reconocimiento en vida

Opinión

Directivos y personal del hospital Benigno Sánchez de Quillacollo desmintieron que hayan desconectado el oxígeno al radialista Fortunato Fernández Arnez y que ese haya sido el motivo de su fallecimiento el 28 de julio pasado.

Ayer, en Cochabamba falleció Fernando Balderrama, tercer trabajador de la prensa que pierde la vida. Balderrama fue experiodista gráfico del diario OPINIÓN.

El ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores de la Prensa de Cochabamba (FSTPC), David Ovando, lamentó el deceso de Balderrama, expresó su solidaridad con su familia y exigió atención a los periodistas. Afirmó que los centros hospitalarios han colapsado y que la posibilidad de encontrar un espacio para internación es nula.

Ovando informó que en Cochabamba tres trabajadores de la prensa fallecieron, 22 dieron positivo a la prueba y hay más de 30 sospechosos.

CASO RADIALISTA El director del hospital de Quillacollo, Carlos Calliconde, y la jefa de Emergencia, Tania Claros, informaron en una conferencia de prensa que Fernández murió por diabetes descompensada e insuficiencia respiratoria a consecuencia de la COVID-19.

Claros señaló que el radialista estuvo internado en los hospitales Villa María y Benigno Sánchez en los que demostró desobediencia en relación a la medicación y al tratamiento. “El paciente escondía el medicamento bajo la almohada y se sacaba el oxígeno en todo  momento. Gritaba e incluso pateó a una enfermera. Amenazaba con denunciar por ser periodista”.

En la sala de aislamiento se rehúsa a subir a la camilla, tiene un percance con la enfermera de turno quien informa que el enfermo se resistía a obedecer. “Grabó delante de nosotros uno de los audios diciendo que lo queríamos matar”.

En una de las grabaciones de audio que se viralizó, el radialista señaló: “Ahora me encuentro en el hospital Benigno Sánchez con pacientes aislados. Se ha hecho totalmente imposible encontrar un lugar para mí. Estoy en una camilla. No hay baño, no hay un tacho para orinar. Allá cuando hice la denuncia pública (en Villa María), todos se molestaron y me quitaron casi cinco horas el oxígeno y no les ha dado la gana de conectar. Posteriormente como tienen una rosca hicieron de que me cambie al Benigno Sánchez”.

“Es un estado lamentable todos los que vienen aquí, en este cuartucho de 3 x 4 están esperando su turno para que les hagan el examen. Así está la ciudad de Quillacollo (…) Estamos a la espera de la muerte, una muerte lenta. Como si no fuéramos humanos. ¿Y eso sabrán las autoridades? Requiero la presencia del Defensor del Pueblo, de Derechos Humanos, el encargado de Salud y Deporte del Concejo Municipal. Hago un llamado a la asambleísta Lizeth Beramendi para que tome cartas en el asunto. No es un invento mío”.

Ayer, Claros aseguró que el personal médico hizo todos los esfuerzos para tratar la enfermedad de Fernández, pese a no tener los medicamentos ni la indumentaria de bioseguridad.

Aseguró que los familiares de Fernández lo abandonaron y nunca se presentaron para apoyar en su tratamiento. Quedaron órdenes médicas para la compra de anticoagulantes, pero lastimosamente la familia no ha hecho el esfuerzo por ayudar al paciente y su salud se ha ido deteriorando cada día más.

SINDICATO El dirigente del Sindicato de Trabajadores de la Prensa de Quillacollo, Ricardo Cruz, señaló: “Han dicho que nuestro afiliado ha agredido a médicos y enfermeras, pero es algo que se puede entender en momentos en que se encontraba de cara frente a la muerte. Ha intentado defender su vida”.

Ratificó su pedido de que la atención médica en la pandemia sea para todos para evitar que la gente fallezca en sus casas o en la calle.

El director del Hospital, Carlos Calliconde, admitió que el hospital, al no ser de tercer nivel ni para atención para casos COVID-19 se encuentra en precarias condiciones, sin equipos de bioseguridad con una demanda de atención nunca antes requerida. “En una jornada incluso hubo 30 casos COVID-19”, dijo.