Formas de gobierno y República Federal

Durante el proceso civilizatorio transitamos desde el Caudillo tribal autoritario, a la Nación y al Estado con la conformación de Gobiernos nacionales. Esto último implicó el establecimiento de un conjunto de reglas y normas que rigen el comportamiento de las autoridades y de los ciudadanos.

En las distintas regiones del mundo se desarrollaron diversas formas de gobierno. La gama de sistemas de gobierno se extiende desde los totalitarios, autoritarios, hasta los democráticos; manifestados estos últimos en formas de gobierno parlamentario, presidencialista y formas mixtas.



Bolivia desde su inicio se caracterizó por ser un Estado centralista y dictatorial, cuyo Gobierno estaba en manos de los dueños del negocio de las minas de plata de Potosí. Cuando el negocio de la plata declina y surge una nueva minería más diversificada, con nuevos actores y en distintos lugares de los andes, los empresarios de esta nueva economía deciden hacerse cargo del Gobierno del Estado y de la Sede de Gobierno y para ello le meten, inventan una Guerra Federal, movilizan a las fuerzas armadas y a los indígenas, para defenestrar a la clase burguesa charqueña ya en declinación.

Al triunfar la Revolución Federal del año 1900, trasladan la sede de gobierno desde Sucre a la ciudad de La Paz, centro de operación de esta nueva burguesía y cercana a los puertos peruanos, que ellos utilizan. De paso eliminan la consigna de Federalismo y a los indígenas que ya no necesitan.

Pese a que la economía desde mediados del Siglo XX cambia en su estructura productiva y migra hacia el oriente y los valles, el poder del Estado sigue anclado en los andes.

En estos tiempos, una gran parte del país no andino que estuvo desvinculado de la economía minera, de la coca y por tanto del manejo del Estado, está en procura de un otro camino político, menos dependiente del centralismo y la coca. Los interesados deben entender que para lograr esto y cambiar la forma de gobierno se necesita meterle nomas, realizar un arduo trabajo y esto implica tomar decisiones y asumir responsabilidades.

En Europa la experiencia con los regímenes gubernamentales, en procura de la estabilidad de los pueblos muestra que en un marco democrático, en lugar del clásico Estado-nación, es más conveniente orientarse hacia un Estado Federal de regiones definidas étnica, cultural y lingüísticamente y esto porque garantiza y fortalece su cohesión social y cultural.

Para avanzar hacia el Federalismo, en el cual las funciones de gobierno se establecen desde la base donde están los problemas y viven los ciudadanos, se deberá contemplar y clarificar las competencias que los bolivianos queremos que estén en manos los Gobiernos, Central, Departamentales y locales.

Entre una de las varias normativas que hay que trabajar urgentemente en camino hacia el Federalismo, está la del Pacto Fiscal es decir la generación de los ingresos públicos, su distribución y el destino o uso de estos recursos.
En el nuevo sistema impositivo, el cobro debe ser realizado desde la base, desde el Municipio, el Departamento y luego el Gobierno nacional, que debe ser de tamaño reducido. Todo lo contrario de lo actual, donde la burocracia central recauda para ellos y poco devuelve a las regiones más productivas.

Actualmente las tareas del Gobierno Nacional y Departamental necesitan enfocarse, para evitar que el sistema de salud colapse, atender las necesidades básicas de las poblaciones más vulnerables, tratar en lo posible de preservar el aparato productivo y los empleos y producir el menor impacto fiscal.

MODELO ECONÓMICO Y LIBERTAD

Un aspecto fundamental para el progreso de los pueblos es el del modelo económico adoptado, es decir quién es el sujeto que se encarga de la producción y de la creación de valor y riqueza.
El modelo liberal postula que es el individuo creativo e innovador, el sujeto de la economía en un mercado libre y competitivo y corresponde al Estado el rol de generar y garantizar el ambiente y condiciones para dar seguridades y garantías a la propiedad y al trabajo

El modelo populista, socialista, considera que corresponde a la burocracia estatal ser el director y controlador de la economía y de la vida y hacienda de los ciudadanos.

El populismo cocalero que no reconoce al ciudadano, la persona con valores y pensamiento propio, usa para sus fines a la masa tribal y ha utilizado la colonización étnica, la toma y reparto de tierras para debilitar y controlar a los pueblos del oriente de pensamiento más libre.

Los ejemplos del fracaso del populismo y socialismo, los podemos ver en nuestra vecindad, Cuba, Venezuela, pero lamentablemente la gente obnubilada por el populismo no quiere aceptarlo, esto ocurrió en Bolivia y en dos meses lo veremos en Perú donde lamentablemente se instalará el populismo.

Un ejemplo del resultado de la libertad, la democracia y la economía de mercado lo podemos apreciar un país pobre como Singapur. Este país con altas tasas de desempleo y una estructura productiva casi nula, hoy se puede ufanar de ser lugar en el que más se aumentó la riqueza en el último medio siglo. Su política se centró en cuatro ejes: lucha contra la corrupción, libertad económica, reforma del sistema de salud y reforma educativa. Los impuestos son muy bajos, se redujo el gasto público de manera considerable y hoy representa solo el 14% del PIB y el peso del sector público no supera el 5% del PIB.

Toca al ciudadano definir y luchar por sus intereses, lo que nosotros no hagamos no lo hará nadie por nosotros. Los ciudadanos de la llanuras y chaco de Pando, Beni y Santa Cruz, Tarija y los de Potosí, que han manifestado su interés por el federalismo,  deben convertirse en el cimiento de nuestro Estado Republicano Federal, sobre el que ha de renacer una nueva sociedad boliviana y para todos.

 

Fuente: ovidioroca.wordpress.com