Eduardo Rodríguez Veltzé: Bolivia tiene el respaldo de estudios científicos inobjetables del Silala

El 1 de abril empezarán los alegatos orales en el Palacio de la Paz de La Haya, donde Bolivia y Chile defenderán sus posturas sobre las aguas del Silala.

 

  • Eduardo Rodríguez Veltzé, expresidente de Bolivia y exagente en el litigio con Chile por las aguas del Silala. | ABI
  • Las aguas del Silala, motivo de litigio entre Bolivia y Chile. | APG

 

Fuente: Los Tiempos
MICHEL ZELADA CABRERA

 



“No hay derrota posible si triunfa la verdad”, dice Eduardo Rodríguez Veltzé, expresidente de Bolivia y exagente en el litigio con Chile sobre las aguas del Silala en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ). Aclara también que la documentación que presentó el país tiene el respaldo de estudios científicos inobjetables.

El 1 de abril empezarán los alegatos orales en el Palacio de la Paz de La Haya, donde Bolivia y Chile defenderán sus posturas, y se constituye también en la recta final del juicio porque sólo quedará pendiente la fecha de la lectura del fallo que será definida por los jueces de la CIJ.

Ante la proximidad de la fase de alegatos orales, Los Tiempos conversó con Rodríguez Veltzé sobre detalles de litigio.

—¿Bolivia hizo estudios científicos suficientes para respaldar en el litigio que evidentemente las aguas del Silala son manantiales que se originan en Bolivia, que pertenecen al país y que Chile arbitrariamente desvió su curso para apropiarse de esas aguas?

—Bolivia no ha tenido una posición uniforme y sostenida sobre la naturaleza, origen, pertenencia y condiciones de flujo de las aguas del Silala hacia Chile.

Hasta antes de 1996 se admitía su referencia como “río Silala”, desde el anexo de límites del Tratado de 1904 pasando por diversos documentos diplomáticos e informes de Cancillería.

Después se comenzó a estudiar la zona con algunos trabajos superficiales y otros con resultados contradictorios. También se avanzó en la idea de realizar trabajos conjuntos con Chile para definir su naturaleza y las condiciones de su utilización compartida.

Éste fue, por ejemplo, el frustrado acuerdo negociado en 2009 que no se concretó por la oposición de Comcipo. De manera concurrente surgen desarrollos importantes en el ámbito del Derecho Internacional de Aguas con la aprobación en la ONU de la “Convención sobre el Derecho de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos a la navegación”, que define la noción del curso de agua internacional y el principio consuetudinario del uso equitativo y razonable de las aguas compartidas internacionalmente. Sin este contexto y una evaluación seria sobre los antecedentes disponibles, no es posible sostener responsablemente la noción que se apunta en la pregunta, Bolivia no tenía los estudios científicos suficientes para respaldarla.

—Al margen de que Bolivia haya presentado o no estudios científicos, ¿existen investigaciones y evidencias científicas y jurídicas que respalden la postura boliviana sobre la situación del Silala?

—La “postura boliviana” sólo puede ser aquella que corresponda a la realidad material, científicamente comprobable y con estudios rigurosos contrastables o verificables, hoy con la mejor tecnología disponible. No es posible sostener postura o posición alguna sin este nivel de respaldo científico, de manera que la presentación de informes no es marginal.

—¿Qué argumentos está llevando Bolivia en la demanda para contraponer la tesis chilena de que se trata de un río de curso internacional?

—Chile pide a la CIJ que se reconozca que el Silala es un “curso de agua internacional” bajo los términos y principios de la citada convención de las NNUU y acompaña un conjunto de pruebas de orden científico.

Esta contingencia llevó a Bolivia a preparar un conjunto de actuaciones conducentes a completar los estudios disponibles y actualizarlos bajo los mejores estándares de rigor, con la participación de profesionales e instituciones bolivianas y extranjeras, destacándose el Instituto Hidrológico de Dinamarca. Estas actuaciones comprendieron también el examen de muestras de campo de diverso orden y sus resultados, por ejemplo, aquellos que requirieron la perforación de docenas de pozos o el examen de la antigüedad de las aguas, algunos nunca antes realizados en la zona. En suma, Bolivia tenía que comprobar la fidelidad de las pruebas presentadas por Chile y establecer con las propias su postura y su respaldo científico.

Tal como se informó a Cancillería y a las autoridades pertinentes, los resultados de los trabajos científicos y su contraste fueron revelando un alto porcentaje de coincidencias sobre la caracterización del Silala como un curso de agua internacional según la definición y las características de la repetida Convención de NNUU. Estos hallazgos y otros aspectos, como el tratamiento de las obras como canales que alteran artificialmente el flujo hacia Chile, marcaron los términos de la contestación, la contrademanda y su consideración para los entendimientos judiciales o extrajudiciales que atiendan la controversia.

—¿Por qué no se conocen, si los hubieran, esos estudios y fundamentos científicos y jurídicos en Bolivia? En Chile, han sido abiertos en la difusión y acceso a esa información; al Gobierno, en Bolivia, ¿le ha faltado transparencia?

—Los estudios existen y se dio cuenta de su realización en el pasado, aunque no sobre sus resultados para actualizar los entendimientos o la comprensión cabal de lo que representa el Silala, tanto a nivel superficial como sobre los flujos subterráneos. A mi retorno de los Países Bajos, recomendé al Gobierno que transparente los antecedentes del proceso, los alcances de los estudios y las posibilidades de un acuerdo diplomático que comenzó en 2018. La pregunta sobre las razones de limitar esta información debe trasladarse a las autoridades de entonces.

—Al momento de presentar su demanda, Chile anunció que tiene como respaldo seis tomos con estudio jurídicos, científicos y cartográficos que respaldan su posición. ¿Es comparable esa dimensión de documentación con lo que Bolivia ha presentado?

—Sí, es comparable. Bolivia asumió el desafío de actualizar y completar todos los estudios científicos necesarios para conocer con la mayor exactitud la naturaleza del Silala. Esta información estará disponible junto a los archivos del proceso a partir del primer día de las audiencias orales en el sitio web de la CIJ. Cualquier cuestionamiento sobre sus alcances debe ser fundado y con el mismo rigor científico con el que fue elaborado.

—Un acuerdo previo entre Chile y Bolivia sobre las aguas del Silala para evitar nuevamente la posibilidad de una nueva derrota, ¿considera que hubiese sido recomendable?

—Un acuerdo extrajudicial sobre las aguas del Silala aún antes de la decisión final de la CIJ podrá ser favorable, no tanto por evitar una derrota, más bien porque representa una genuina voluntad de las partes de conciliar intereses comunes en un asunto tan sensible como son las aguas transfronterizas compartidas. No hay que olvidar que compartimos una frontera de casi mil kilómetros, en la que se encuentran diversos ríos, manantiales, salares y otras modalidades de curso, la mayoría de ellos con flujos que llegan desde Chile y que deberían ajustarse a los principios del derecho internacional de aguas fundados en la cooperación y la gobernanza común.

—Luego de la salida de la presidencia de Evo Morales, ¿se avanzó en algo para dar mayor contundencia a los argumentos bolivianos en las gestiones de Jeanine Áñez y Luis Arce?

—Traslado la pregunta a los cancilleres Longaric y Mayta y a los agentes Aparicio y Calzadilla.

“BOLIVIA Y CHILE DEBEN RESTABLECER RELACIONES”

—¿Cómo ve este nuevo escenario en el que empiezan los alegatos con Chile con un nuevo presidente que aclara que la soberanía de su país no se negocia y con Arce que condiciona la retoma de relaciones diplomáticas?

—Las primeras señales de aproximar relaciones y recuperar confianza fueron muy positivas. El gesto de Luis Arce de participar en la posesión de Boric y la invitación de éste a restablecer relaciones auguraban un interesante nuevo momento.

Lamentablemente, la referencia a los temas marítimo y Silala fuera del contexto del encuentro, o sin el oficio diplomático, acabaron por desengañar una vez más la posibilidad de una relación más fluida, fraterna y constructiva. Sostuve y sostengo que Bolivia y Chile deben restablecer relaciones diplomáticas plenas y sin condiciones para tratar todas sus diferencias y afinidades en el marco de una diplomacia madura y renovada.

—Como ocurrió con la demanda marítima, ¿se mantendrá cierta esperanza hasta el último día de que la decisión de los jueces favorezca a Bolivia?

—No conozco las líneas que vaya a plantear Bolivia y prefiero no anticipar resultados. En todo litigio hay contención o contradicción de posturas, pero también pueden concurrir coincidencias que valora el tribunal para resolver las pretensiones de las partes según el ordenamiento legal aplicable.

—La agente chilena Ximena Fuentes no ve posible un fallo adverso contra Chile. ¿Qué piensa de esa afirmación?

—No encuentro responsable provocar un debate mediático y menos por el agente de una de las partes a días de celebrarse las audiencias orales.

FUENTES ANTICIPÓ ALEGATOS EN EL ESPACIO EQUIVOCADO

—¿Se puede considerar a las declaraciones de la Agente de Chile, de que Bolivia cambió la tesis principal de su demanda al decir que parte de los manantiales se convierte en río internacional, como una vulneración a las reglas de la CIJ que prohíbe divulgar el contenido hasta después de los alegatos?

—La agente y viceministra de RREE de Chile, Ximena Fuentes, anticipó sus alegatos ante el espacio equivocado, la cadena CNN. Al margen de su mérito, ella conoce que, en procesos de este nivel de compostura, deben guardarse las formas y, sobre todo, la noción de la contradicción reglada.

—Esta revelación del cambio de postura de Bolivia, ¿es de alguna manera una derrota anunciada en este litigio por el Silala?

—Como anoté al principio en esta entrevista, Chile es quien demanda y la postura de Bolivia es aquella que tiene el respaldo de estudios científicos inobjetables. En este litigio o en cualquier otro, las partes contribuyen al esclarecimiento de la controversia, no hay derrota posible si triunfa la verdad.